CR-Sur-Batambal. Me sentí intrusa. Ifigenia Quintanilla Jiménez

Cuando el niño de la bicicleta sea adulto muy probablemente recordará su infancia entre esferas de piedra y atardeceres de color rojo y naranja en Batambal. Cuando llegamos, y el recuerdo estaba en proceso, todo se rompió. No les dijimos nada, pero se fueron como si los descubriéramos en algo prohibido o como si nuestra presencia rompiera la armonía del momento. Esto de los sitios patrimoniales es algo delicado y complicado cuando se trata de la gente que vive junto a ellos. Para protegerlos hay que alejarlos de la gente y poner reglas que solo produzcan recuerdos condicionados por las buenas prácticas patrimoniales. Obliga a compartir con otros o quedarse fuera. Es jodido limitar los recuerdos, quitar la magia de los atardeceres rojos y naranja. Es que el patrimonio solo lo es si está en nuestros recuerdos, especialmente si son buenos y bellos. No sé… me sentí intrusa, me sentí extranjera en un lugar de mis mejores recuerdos.

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