CR. Amaneceres. Santiago Porras Jiménez

Muchos nos perdemos los amaneceres porque es muy rico dormir por la mañana. Hoy me tocó madrugar y camino a Coyolar, desde Los Piches, tomé esta fotografía.

De niño tuve que madrugar muchas veces, desde las doce de la noche, para acompañar a mi padre en la molienda de la caña para fabricar el dulce que él hacía con pericia.

A mí me tocaba arrear los bueyes que se uncían al volador para mover el trapiche. Aquella tarea monótona y cansina, unida a mi falta de sueño, no pocas veces hizo que chocara con la parte trasera de los bueyes.

Pero la recompensa era gloriosa, las golosinas que se pueden extraer a lo largo del proceso de producción del dulce no tiene parangón con ninguna otra actividad campesina.

Aquel lejano trapiche, de mi padre y el tío Elíseo, convocaba a propios y extraños, fue la ventana por la que empecé a asomarme a la vida de los adultos.

Comentarios

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s