CR. Mi lugar preferido. Marielos Méndez

Hace algunos años por cosas de la vida, me trasladé de casa y mi patio fue eliminado y cambiado por una lúgubre placa de cemento. Cuando mis hijos y yo regresamos a nuestro hogar, aquel espacio techado y caluroso me ahogaba y ahondanba la profunda depresión que sufría para ese entonces. Un día en que valoraba como salir de aquel estado de tristeza, decidí hacer cambios en mi vida que hasta el día de hoy me mantienen sana emocionalmente, gracias a Dios.
Entre esos cambios, que a muchas personas les parecían inalcanzables, estaba el recuperar el espacio verde de la casa. Debo decir que hacer tantos cambios no fue posible de un día para otro y que requirió de muchos sacrificios en muchos ámbitos de mi vida y un gran esfuerzo. Tener una vida austera, con muchas ambiciones intelectuales y mínimas económicas, buscar el crecimiento espiritual y emocional por salud mental, alejarme de personas tóxicas que solo restaban a mi vida y como terapia hacer cosas que me gustan y que no cuestan plata.
Gracias a las enseñanzas de mis ancestros, siempre tuve una vida sencilla, acorde a mis ingresos de maestra que no se pudo graduar y por lo tanto mi salario es pequeño, pero eso me ha permitido reconocer las cosas maravillosas y sencillas de la vida.
Entre las cosas que más felicidad me proporcionan se encuentran la compañía de mis hijos y nietos, así como la de los familiares y amistades que me aprecian. Mi trabajo es un espacio donde soy muy feliz, donde tengo contacto con muchas personas que aprecio y respeto, aquellos a quienes brindo mis servicios no solo porque me pagan por hacerlo, sino por el placer que proporciona dar desde el corazón. Mi amor por la naturaleza y las acciones por atenuar las consecuencias del cambio climático y el deterioro de la Madre Tierra son un motivo para hacer cosas diariamente por y para la vida, porque creo firmemente que es una obligación cuidar lo que se nos ha dado de gratis y que debemos heredar a las nuevas generaciones algo más que contaminación y deudas.
Esta pequeña historia nace para mostrarles este pequeño espacio que reverdece y da alegría a mi existencia, cada vez que abro mi ventana. Es allí donde recurro cuando mi mente se satura de tanto trabajo, o cuando quiero desconectarme de tantas situaciones dolorosas ajenas que no está en mis manos solucionar. Este pequeño espacio es una bendición para mis días y me hace recordar que la belleza natural es por mucho, superior a cualquier bien material por el que muchas personas hipotecan su existencia. Gracias a Dios y a la vida por mi patiecito!

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