CR. La Patria. Alfonso Chase

LA PATRIA

ALFONSO CHASE

A Julieta Pinto.

Cuando el barrio cabe en el poblado
y el poblado en la ciudad
y la ciudad en la provincia
y la provincia en el país,
y de todo esto lo único que queda
es el rumor de los árboles
y el sonido del viento sobre el techo de la casa,
eso es la patria.

Cuando en París,
el recuerdo de la tortilla
y el plátano maduro,
y el café hirviendo después de una llovizna,
no nos deja admirar el Arco del Triunfo,
eso es la patria.

Cuando en la cárcel hablamos desde un oscuro rincón
o cuando en el desfile le damos la mano a un compañero,
y esquivamos los golpes,
eso es también una pequeña imagen de la patria.

Cuando en la soledad de los poemas
la vida se puebla de gentes y de músicas
y de líneas nuevas y extrañas,
nos vamos acercando lentamente
hasta el corazón de la patria.

Cuando desde el recuerdo de un lejano cuerpo amado
los silencios se estallan en sonidos
y un hombre y una mujer
atraviesan la ciudad,
para mirar desde una colina las luces,
y en la contemplación una música invisible
lo envuelve todo,
esa es la patria
que con un hondo temor
se hace presente.

Cuando los amigos lejanos renacen
por las calles y en la soledad pueblan de voces
nuestros cuerpos,
esa sombra frágil de recuerdo
se inscribe para siempre en la palabra patria.

Cuando en el terror de la muerte
recordamos las montañas, verdes y pequeñas,
y de monótonas y tristes
se vuelven luminosas,
nace la patria para soñar ya para siempre
con la tierra en que nacimos.

Si de los muchos millones de nombres
con que se puebla el mundo
rescatamos el nuestro,
y a pesar de no tener dioses terribles
o un pasado grandioso o ejemplar,
se estremece nuestro cuerpo al volver de un largo viaje,
ese temblor que nos recorre
es un poco la patria
de que se nutre el cuerpo.

Cuando esto que quiero decirte
no sale,
por las lágrimas o las esperanzas,
estoy diciendo patria,
como si dijera amor, árboles o manos,
porque la patria crece y crece en el recuerdo
y se pierde y se olvida también con el silencio
y se recobra, de pronto, entre el olvido.

De “El Libro de la Patria”
(Editorial Costa Rica, 1976)

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