CR. Hoy festejamos el Día del Negro. Guillermo Carvajal Alvarado

El poblamiento negro en la costa Caribe de Costa Rica –
© Guillermo Carvajal A.

La presencia del negro en la costa Caribe de Costa Rica es muy anterior al desembarco de trabajadores traídos por la empresa constructora del ferrocarril de Costa Rica que comunicaría el Valle Central y la costa Caribe.

Festejamos el 31 de agosto de cada año el día del negro y he querido hacer un recuento histórico desde la llegada de los primeros inmigrantes provenientes del continente africano a las tierras de lo que sería nuestro país.

En la provincia de Nueva Cartago y Costa Rica durante todo el largo periodo colonial existió población negra. La población de origen africano fue introducida por los españoles desde el momento mismo de la conquista y colonización.

Los primeros negros africanos fueron traídos por los españoles para trabajar como mano de obra esclavizada en las encomiendas y repartimientos y principalmente en las estancias y haciendas ganaderas de Guanacaste.

Meléndez y Duncan mencionan que en 1611 había entre negros, mestizos y mulatos, 70 personas en Cartago, 70 en Esparza, y 200 en Nicoya. (Meléndez y Duncan, 1985) ©Andy Katz

El mayor incremento en la población negra durante el periodo colonial, está asociado con el desarrollo de las plantaciones cacaoteras en el área de Matina. En esta área de la región Caribe los negros trabajaban como esclavos en las plantaciones que pertenecían a la clase alta de Cartago.

Después del abandonado de las actividades en Matina, debido a los ataques continuos de los piratas, se sabe poco sobre lo que sobrevino a la población negra de Matina, y no se conoce exactamente cuántos continuaron radicados en aquellas tierras. Pero Matina fue el primer asentamiento importante de población negra en el Caribe costarricense.

La población negra que vino a la entonces Provincia de Nueva Cartago y Costa Rica durante la colonia, fue desapareciendo a través de diversos mestizajes y al final del periodo colonial existían muy pocas personas que fueran negras puras y que estuvieran sujetos a esclavitud. Meléndez y Duncan, 1985, afirman que al abolirse la esclavitud en Costa Rica en 1824, la población negra que vivía como esclava era muy exigua, 89 personas. Afirman estos autores que una vez que los cartagos abandonaron sus plantaciones de cacao en Matina, muchos negros continuaron explotándolas, con lo cual se mantuvo un contingente de población negra en en esa ciudad.

Otro núcleo de poblamiento negro durante el siglo XVIII, fue en la costa de Talamanca, a donde llegaron grupos de pescadores provenientes del caribe centroamericano, estos grupos hacían sus travesías en pequeños botes y lanchas que recorrían desde Bocas del Toro a la costa Caribe de Nicaragua.

Palmer Paula, indica que la primera familia negra que se instaló en Talamanca fue la de William Smith, el “viejo Smith”, en 1828, procedentes de Bocas del Toro. Los primeros asentamientos negros en la costa de Talamanca están relacionados con la pesca de la tortuga verde y con los periodos de desove de las mismas. Algunas familias luego de realizar la pesca itinerante y al conocer estas tierras costeras se quedan viviendo a lo largo de la costa y se dedicarían a la agricultura de tubérculo (yuca, ñame, plátanos, y posteriormente comercializaran con el coco.

De manera que la presencia del negro en la costa Caribe de Costa Rica es muy anterior al desembarco de trabajadores traídos por la empresa constructora del ferrocarril de Costa Rica que comunicaría el Valle Central y la planicie del Caribe.

Los inmigrantes procedentes del Mediterráneo Americano constituyeron una tercera oleada de migrantes negros. Antes de la traída de los inmigrantes negros, hubo dos núcleos anteriores de población negra en Costa Rica, Matina y los poblados de negros en Talamanca provenientes de Bocas de Toro. Este segundo grupo se estableció en la costa de Talamanca y se dedicó a la agricultura y la caza de la tortuga. Estas corrientes inmigratorias tuvieron un impacto directo en el crecimiento demográfico de la costa caribe.

Para 1914, la comunidad de Cahuita era la más organizada del área de Talamanca, con dos iglesias, una escuela, una pulpería y un club de críquet (Palmer, Paula, 1985) El impacto local creado por los trabajos y la prestación de servicios ferroviarios en el Valle Central, empieza a cambiar progresivamente la imagen que se tenía de las llanuras costeras conforme los trabajos del ferrocarril avanzan más allá de Cartago, hacia las tierras bajas del Caribe.

La Compañía del Ferrocarril de Costa Rica tiende a eregirse como la instancia rectora de la integración regional, en torno a la que se arremolinan trabajadores de los confines del planeta y a cuyo amparo o desamparo emergen nuevas localidades. Subsecuentemente, el carácter plenipotenciario con que funciona allí la empresa del ferrocarril, como compañía privada, va anulando cada vez más las posibilidades de acción del Estado costarricense en el Caribe.

A medida que pasaban los años más grupos de nuevos inmigrantes venían del Caribe insular y particularmente de Jamaica. Nuevas generaciones nacían en esta nueva tierra pero aun, la idea de regresar a la tierra natal no desaparecía.

Meléndez y Duncan, 1985, indican que esto produjo un sentido de provisionalidad en los inmigrantes que trabajaban en la construcción del ferrocarril de Costa Rica. Este sentido de provisionalidad en la organización de la vida espiritual se puede definir como un sentido de la vida que no lleva a hacer nada definitivo, no hay proyecto materiales de largo plazo que se puedan concretar en el espacio donde se vive, la estadía se define como pasajera y el lugar de residencia como momentáneo y provisional. No había proyecto de vida definitivo, pues estos proyectos estaban en su lugar de origen, donde se encontraban las raíces, ya sea el Caribe insular o África.

El matrimonio o la unión libre con personas de Costa Rica, era entonces algo inconcebible, porque significaba ligarse a una cultura y a un país que ellos consideraban que no era su tierra. En esta etapa era claro que la intención de la población negra inmigrante del Caribe Insular no era la de quedarse en el país. Sus objetivos eran mejorar sus ingresos económicos, generar ahorros y regresar a su tierra natal, para muchos de ellos la isla de Jamaica.

Esto explica algunas conductas de resistencia a la cultura Valle Centralista o costarricense, como lo fue el poco o ningún interés por aprender el idioma español, pues no tenía sentido ni utilidad para ellos. Además los negros ya tenían dentro de su mente después de más de un siglo de colonialismo ingles, que la lengua española era inferior, lo cual se explica por los conflictos militares que siempre hubo entre ingleses y españoles, esto creó una barrera profunda entre hispanolatinos y los afrodescendietes, donde cada grupo se encerró en su cultura y en sus tradiciones, es decir se vivía en un espacio pero no se compartía un proyecto común.

Para que surja una identidad de la cultura afrocostarricense debieron transcurrir varias generaciones y muchos años compartiendo el mismo espacio geográfico. La cultura afrocostarricense que se desarrollo en algunos lugares de la región Caribe no estuvo inicialmente enraizada con el nuevo territorio, la costa Caribe era un lugar temporal.

De ahí que cuando las condiciones estructurales de la plantación bananera cambiaron y los empleos faltaron, los descendientes nacidos en esta tierras decidieron lo mismo que sus padres, migrar hacia otros países.

Entre 1934 y 1940, el escritor Carlos Luis Fallas, en su novela Mamita Yunai, narra como el abandono de la U.F.CO., produjo una emigración masiva de negros de toda la región Caribe hacia Panamá.

En nuestros días nos encontramos en una fase mayor de integración con algunas limitaciones, como por ejemplo, una educación estilo valle central, negando el plurilingüismo de la región Caribe que incluye el inglés y las lenguas indígenas, pero no podemos negar el avance de una mejor integración regional.

Puerto Limón sigue siendo el puerto más importante en el Caribe, una pena el abandono de la comunicación ferroviaria que debería ser un proyecto de rescate nacional. Y el gran aporte cultural del sabor caribeño, su música, su dieta, sus aportes a la novela y el cuento, la introducción de nuevos ritmos musicales, de nuevos instrumentos, el aporte al trabajo y como se ha dicho “lo mejor de Limón es su gente”, yo creo que lo mejor de Limón es su belleza natural y humana, un mundo mágico lleno de coloridos, su vestido, su saber vivir, su sentido de la alegría y una intensa socialización que le imprimen un sello particular a nuestro país y a su facahada Caribe.

Comentarios

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s