EE.UU.-AFGANISTÁN. Aprendiendo (si hay interés de aprender). Sergio Erick Ardón Ramírez

Hace veinte años, el presidente de turno en USA, George Bush, justificó la invasión de Afganistán por haber servido ese país como refugio de los terroristas que echaron abajo las torres gemelas de Nueva York.
Ninguno de los 20 terroristas que secuestraron los aviones usados era afgano. La mayoría eran saudíes, ni nunca estuvo claro si los talibanes , entonces gobierno en Afganistán tuvieron algo que ver.
Pero igual que sucedió con Irak, donde sobre mentiras se justificó una invasión, a los talibanes se les acusó e inculpó, y por eso las fuerzas de la venganza invadieron el país y derrocaron el gobierno.
La venganza y el castigo se convirtieron en ocupación.
Ocupación que duró veinte largos y sangrientos años de una guerra irregular interminable que destruyó el país, costó la vida a 250 .000 personas la gran mayoría aldeanos inocentes, mujeres y niños incluidos, que vieron sus aldeas arrasadas por las bombas de la aviación invasora.
El objetivo cambió, ya no se trataba de castigar a quienes habían sido cómplices de los terroristas, cosa nunca demostrada, sino que ahora se trataba de construir un nuevo país “democrático” a la usanza usamericana.
Afganistán florecería, y de paso USA tendría bajo su control un territorio muy extenso asentado en el corazón del Asia, fronterizo con China, Rusia e Irán, sus adversarios de mayor calibre.
Lo que floreció en Afganistán no fue la democracia al estilo occidental, algo desconocido e incluso rechazado por la mayoría de la población- apegada a sus costumbres y tradiciones islámicas-lo que realmente tuvo un auge como nunca, fue la siembra y el comercio de la amapola, que el gobierno talibán depuesto había prohibido, y que es la base para obtener el opio y la heroína. El 86% de lo que se produce en el mundo salía hasta hace dos semanas, del Afganistán ocupado y “democratizado”.
En esos veinte largos y sangrientos años, a las pérdidas en vidas afganas, hay que sumar 3500 jóvenes usamericanos y europeos, con más de veinte mil heridos o mutilados.
Los costos en equipos militares , adiestramiento y salarios de esa tropa de 300.000 soldados, que servirían como apoyo nativo, así como costos de infraestructuras, sobornos, y otros menesteres propios de una ocupación, llegaron a ser sumas exorbitantes, calculadas en billones.
Los gobiernos de pantomima montados por los invasores nunca tuvieron solidez, ni respaldo popular, fueron más bien refugio de las más grandes corruptelas y responsables de los mayores abusos.
Eso explica claramente como ese ejército bien entrenado y armado, que Biden, hace apenas ocho días, decía que era garantía, no presentara resistencia ni combatiera, sino más bien, o se sumaba a los talibanes o se rendía.
La preocupación mayor de mucha gente bien intencionada, entre ellos sería equivocado meter al gobierno de USA, que estaba ahí en otra cosa, es la suerte que le espera a las mujeres afganas.
Preocupación válida , dados los antecedentes conocidos de la conducta social de los talibanes. Ellos, hoy victoriosos, han dicho que el nuevo gobierno talibán será diferente al de hace dos décadas atrás y que algo han aprendido, se comprometen a respetar los derechos de las mujeres. Todo esto está por verse.
La más elemental lógica nos dice que un movimiento de resistencia, infinitamente más débil que su enemigo extranjero, no hubiera tenido ninguna posibilidad de resistir y vencer si no fuera porque ha contado con el apoyo de mucha gente. Y eso es un imposible sin contar con la participación de las mujeres. Los pueblos se componen de hombres y de mujeres. Si los hombres marchan al combate, la retaguardia ,sus casas y su familias, quedan en las manos de las mujeres. Sin esa retaguardia asegurada, nada es posible.
Que el islamismo que practican los talibanes margina y maltrata a las mujeres, es algo incuestionable, para nuestros ojos occidentales.
Ni es la primera ni la única cultura donde eso ha sido semejante. Las diferencias que pueda haber entre talibanes y las monarquías saudíes y de los emiratos del golfo es de detalles.
He oído declaraciones de mujeres musulmanas que son muy fuertes críticas de la forma en que las mujeres son tratadas en Occidente, donde se les usa como objetos y se les prostituye. A su entender, hay mayor respeto en las formas que sus sociedades practican. Si bien en sus críticas no dejan de tener razón, no es defendible lo que sucede en esos países islámicos. Pero no me atrevería , por elemental respeto, a tratar de imponer nuestras formas a las suyas.
Y es eso lo que está detrás de la humillante derrota que ha sufrido USA.
Para lograr sus objetivos de control han ignorado a los afganos. Les han faltado el respeto. A ninguna sociedad , a ningún pueblo por atrasado que nos parezca, se le pueden imponer unos valores ajenos.
Eso se podía hacer antes. Lo hicieron los que conquistaron América y se repartieron África, los que pisotearon a los pueblos de Indonesia y Oceanía, Los que conquistaron a sangre y fuego la India e Indochina.
Pero ya no, en estos tiempos que corren ya no es posible imponer por la fuerza ni democracias enlatadas ni supuestas libertades. Se sabe que detrás de esas “preocupaciones” humanitarias, se esconden intereses de dominación.
Eso lo ha enseñado la historia y eso lo han aprendido los pueblos.

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