CR. Hoy celebramos a los que prefieren compartir. Giovanni Beluche V.

HOY CELEBRAMOS A LOS PREFIEREN COMPARTIR EN VEZ DE COMPETIR Y DE SU AMOR POR LA MADRE TIERRA
Por: Dr. Giovanni Beluche V.

El 23 de diciembre de 1994, la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió que el Día Internacional de los Pueblos Indígenas se celebrara el 9 de agosto de cada año. Para muchas personas esta fecha pasa desapercibida, como efecto de que históricamente hemos invisibilizado a nuestras culturas originarias.

Según Gustavo Agredo los pueblos indígenas son “Los grupos, comunidades, parcialidades e individuos descendientes de los pobladores originarios de América que tengan conciencia de su identidad étnica y cultural, manteniendo usos y valores de su cultura tradicional, así como instituciones de gobierno, de control social y sistemas normativos propios.” (Agredo, 2006).

En Costa Rica tenemos varios pueblos indígenas: Ngäbe, Bribri, Cabécar, Bröran (Térraba), Brunka, Maleku, Chorotega y Huetar. Según el Censo 2011 se trata de 104,143 habitantes, que ocupan el 2.4% del territorio nacional. En toda la Abya Yala (nombre que le dan los pueblos indígenas a la América Latina) hay cerca de 780 culturas indígenas con una población aproximada de 42 millones de personas.

Aunque hay variantes y se denomina diferente en cada cultura e idioma, en general en todo el continente comparten valores de vida comunitaria, hermandad, solidaridad y complementariedad. Prefieren compartir en vez de competir, gustan de vivir en armonía entre las personas y con la madre naturaleza. Su estructura social se basa en la armonía, equilibrio, proporcionalidad y dualidad. Sus culturas tienen fuerte componente de expresión oral, valoran mucho la reunión familiar alrededor del abuelo y la abuela escuchando sus historias.

Para los pueblos indígenas la agricultura no sólo es una forma de sembrar alimentos, es una vivencia del vínculo armónico entre las personas y la Madre Tierra, proveedora de vida. Por eso son protectores de la naturaleza.

Sin duda, tenemos mucho que aprender de estas culturas que merecen nuestro respeto, sus ancestros habitaban estos territorios desde tiempos inmemoriales y sus valores familiares y sociales son dignos de destacar e imitar en la sociedad actual.

*Revista Hogar y Fe

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