ABYA YALA. En memoria del Pop Wuj. Daniel Matul Morales

Hace más o menos unos treinta seis o quizá vente mil años, los antepasados pobladores del continente americano, provenientes del Asia Oriental, se encontraban atravesando el estrecho de Bering. Hoy sabemos que todo nuestro continente fue poblado en su totalidad a un compás de 29 kilómetros por generación. Fueron 600 generaciones las que recorrieron los, aproximadamente, 17, 600 kilómetros desde Alaska al Cabo de Hornos.

Uno de esos grandes grupos humanos, por misterio del destino, anidó en el diáfano lugar que ahora conocemos como Mesoamérica, dando origen a la cultura y civilización Maya. En el gozo de su inédito establecimiento, los antepasados, alzaron su júbilo por haber descubierto “una hermosa tierra, llena de deleites, abundantes mazorcas amarillas y mazorcas blancas y abundante también en pataxte y cacao, y en innumerables zapotes, anonas, jocotes, nances, matasanos, miel. Abundante de sabrosos alimentos había en aquel pueblo llamado de Paxil y Cayalá. Había alimentos de todas clases, alimentos pequeños y grandes, plantas pequeñas y plantas grandes. . .” (PopWuj)

En rigor, el Pop Wuj, con primorosa poesía, comparte la forma en que, aquel grupo humano que miles de años atrás había atravesado el Estrecho de Bering, alcanzaba a configurar, alrededor del maíz, su sentido de vida. Casi, acariciando cada palabra, este tesoro literario, denuncia cómo la humanidad maya se afianzo para siempre, en la trayectoria de la bienaventurada simiente. Grano sagrado, que al decir del Dr. Julián Sagredo, del departamento de física de la Universidad Autónoma Metropolitana de México, se cultiva en casi todas las latitudes del planeta en millones de toneladas anuales, por ejemplo, los Estados Unidos Americanos produce trescientos cincuenta y tres; China, doscientos cincuenta y cuatro; Unión Europea, sesenta y cuatro; Argentina, cincuenta; Ucrania treinta y seis; India veintinueve; Brasil, ciento un millón de toneladas. En extremo, constituye el 21% de la nutrición de la humanidad.

Precisamente, en vigor de las ciencias de la tierra, de la ecología, de la biodiversidad y de la ética, el Pop Wuj, narra la creación del universo-humanidad, situando la existencia en el cosmos, hasta constituir el fundamento de la conciencia cultural de ayer, de hoy y de mañana, revelando que el mundo y la vida tienen un origen fabuloso, significativo, precioso y ejemplar, siempre, proporcionando modelos de conducta y formas de modelar la realidad. Al aproximarnos al 30 de mayo, día Nacional del Pop Wuj, en Guatemala, rendimos gloria a las heroínas y a los héroes intelectuales que son sus pinceles espirituales, trazaron el camino de la esperanza, del amor y de la plenitud, para alcanzar las estrellas no solamente con la ciencia, mejor con el corazón.

Imagen de la creación de la humanidad de maíz. Colaboración de los amigos de Pinterest.

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