CR-ABANGARES. Hoy como ayer confío en la ciencia. Santiago Porras Jiménez

Ahi por 1956 o 57 en el recóndito Coyolar de mi infancia mi padre alistó los bueyes y en la carreta nos llevó a sus cinco hijos menores a la Unidad Sanitaria de Las Juntas de Abangares para recibir la vacuna contra la poliomielitis.

Aquello me parecía una fiesta por la cantidad de niños, adultos, caballos y bueyes que había en la plazoleta aledaña al ese centro de salud. Donde hay niñas y niños hay risas y llantos.

Éramos, sin saberlo, la primera generación que recibía protección contra esa terrible enfermedad, que aún logró afectar a muchos niños de mi época, incluso llegué a escuchar a padres de familia lamentarse por su descuido.

Ahora cuando veo las largas filas de personas dispuestas a recibir la vacuna contra el COVID-19 me volvieron esas imágenes. Hoy como ayer confío en la ciencia, sé que no es infalible, pero es lo que tenemos.

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