CR. El Covid-10 y el Conavi-21.

Silenciosa mañana!

Un silencio que huele a miedo, culpa, complicidad. El distanciamiento no es producto de las restricciones del COVID-19 sino a causa del efecto CONAVI-21, una epidemia con sello nacional. A la tica dirían unos.

Todos somos extraños en la tiquicia bulliciosa con aroma a café. Extrañamente cobra sentido las burbujas sociales. En medio de aguaceros y la convención del PUSC, la mayoría aguarda la siguiente lista de infectados a causa del CONAVI-21.

Cada quien en su más íntima reflexión, repasa llamadas, encuentros, reuniones, conversaciones, aprobaciones, firmas, hay un estado de pánico nacional.

Los Bancos Nacionales confirman 72,000 millones de cartera “sana” a favor de MECO y H Solis. Nadie chista! El cementado fue un escandalillo intranscendente a la par de CONAVI-21. Se confirma que la cepa del virus de la cochinilla es nacional. Poco o nada se dice al respecto. Quienes son lo siguientes en la lista, eso si. Morbosos o pendejos! Quizás una mezcla de ambos.

Es que la jugada es buenísima! Ahora todos son testigos de la Corona. La vieja estrategia de caca al ventilador cobra actualidad.

El garantismo procesal es un chiste leguleyo, solo da pena! En este país de garantías, ya ni la vida tiene valor intrínseco. A mi poco o nada me importa la justificación forzada del principio de legalidad, debido proceso y presunción de la inocencia. La justicia que es tuerta y no ciega en Costa Rica, guiñe el ojo según su influencia.

Pero me refiero a una influencia interna, una fuerza interna propia del sistema judicial. Ahí mismo donde todo pasa y no pasa nada.

Decía que la vida está depreciada judicialmente, el hecho que la pruebas técnicas establecieran mala calidad de materiales y asfaltos con los que se construyeron las vergonzosas carreteras. No tiene perdón.

Son las mismas carreteras que sus hijos y nietos y los míos transitan diariamente, y lo hacen con absoluta confianza sin saber que el material degradado y utilizado puede poner en riego sus vidas! Esta conducta es solo comparable con la de un chofer ebrio al volante. Pero el garantismo judicial que lo silencia todo, es más importante.

Eso explica en mucho y en parte, porque estamos como estamos.

Mientras tanto el cobarde silencio invade como la penumbra cada rincón del país. Allá en el horizonte de una oficina, en el escritorio de un funcionario público o privado, del magistrado, diputado, alcalde o político, sigue hurgando en sus recuerdos más inmediatos identificando cualquier conexión con el CONAVI-21.

Es una mañana silenciosa. Habrá que esperar la siguiente lista de los infectados. La mala noticia es que no hay vacuna aún contra el virus de la cochinilla. Lo prudente es mantenerse alejado, muy alejado.

Feliz semana!

Aún no tengo la autoría

*Stella Chinchilla Mora

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