CR. Mélida. Sergio Erick Ardón Ramírez

Mélida señora Solís dueña de la empresa fundada por su padre Hernán Solís, es una “exitosa” empresaria, cabeza de una de las más fuertes empresas constructoras de carreteras del país. De ella habíamos oído hablar, de lo dinámica y agresiva que era en su papel. De cómo bajo su dirección la empresa había crecido y de los muchos contratos que ganaba, que significaban también, ganancias de muchos centenares de millones. Entre H. Solís y Meco, dominaban el mercado, y se hacía evidente que había estrecha coordinación entre ambas empresas, que por lo demás han tenido acceso libre y toda clase de complacencias entre ministerios y jerarcas.

Ella hacía lo acostumbrado, mantener una buena relación con los actores políticos que se prestaran, ponerse a sus órdenes y firmar los jugosos contratos con las autoridades correspondientes, que ahora dicen que no se percataban de lo que venía sucediendo, y esto que era cosa de muchos años. Pero no sería justo cargar sobre las espaldas de la señora empresaria las culpas de lo que ha sucedido. Ella simplemente actuaba dentro de los maleables marcos establecidos. Si queremos descargar nuestra ira en las personas, corruptos y corruptores, y cobrarles a ellas sus tropelías, estaríamos dejando de lado al culpable verdadero.Ese culpable lo encontramos, si somos serios, y si de verdad queremos corregir las cosas, en un sistema que promueve y favorece los pecados.

Sistema que se apoya en una institucionalidad penetrada y obsoleta, que tiene su base filosófica y política en las propuestas neoliberales. Cuando lo que prima es el negocio, y el dinero es el que manda, inevitablemente viviremos estas cosas. Un sistema que corrompe, solo puede producir relaciones corrompidas. Es cierto que nada de esto es nuevo, que corrupciones las ha habido a lo largo de los tiempos. La diferencia es que su intensidad ha aumentado, lo mismo que los montos estafados. No es entonces una persona o un número numeroso de personas las únicas a denunciar, señalar y sancionar, la cosa tiene más fondo, y es eso lo que hace que sea tan difícil castigar. Habría que sentar en el banquillo de los acusados , no a Melinda o a Carlos Solís, a Meco, al Conavi, al MOPT y a su escurridizo ministro, a los politiqueros y funcionarios aprovechados que son legión. Habría que juzgar y condenar al sistema.

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