CR. Como las gallinas. Alejo SM

Cuando estaba estudiando la carrera de Meteorología me vi muchas veces en dinámicas como esta: Viajar hora y media desde Turrialba a San Pedro para llegar apenas a una clase en el antiguo edificio de Ingeniería, de ahí tener 15 minutos para llegar a Química donde tendría otra clase más, al finalizar correr porque en 20 minutos comenzaba una clase en Sociales allá arriba en Finca 2 y tras esta tener 15 minutos para llegar al Outlet Mall porque tenía que tomar el autobús de regreso a Turrialba por 2 horas ya que era colectivo (aunque normalmente se tomaba casi 3 horas llegar).

¿Qué significaba esto? Pues que mi almuerzo lo hacía tirado en el pasillo del aula de ingeniería antes de entrar a la clase, el café me lo tomaba corriendo a Sociales y la cena la hacía en el bus, todo sudado y entre gente tosiendo y escuchando reggaetón a todo volumen. No era de Dios eso pero se normaliza montones y hasta hay memes al respecto ¿Tener tiempo para comer en la U? Pffff… eso está sobrevalorado, ¿Poder comer saludablemente y en calma? Lo siento, eso no es parte del plan de estudios… y eso que yo tuve el privilegio de tener beca y poder hacer las comidas, aunque sea el café feo de la soda y una galleta medio gacha, mucha gente ni eso.

Hoy en la mañana me terminaba de tomar el café en el corredor de la casa, en la hamaca, mirando al patio. El recuerdo de esos tiempos me llegó a la mente y alimentado por una conversación que tuve con mi mamá respecto a la importancia del proceso de comer bien en todo sentido, saludable, sostenible, sin violencia de ningún sentido, con calma, consciente… ¡Pero púchica! ¡que privilegio más enorme es ese!

El estudiante universitario promedio tiene una alimentación atroz, otro día vi a un chofer de bus hacerse tragadas unas piezas de pollo frito mientras hacía un alto, fijo ni chance tuvo de comer ese día, y tras de eso pollo frito, que fue lo que pudo pedir a gritos a una muchacha unas paradas más atrás. Y así hay casos de casos donde entre buses, conduciendo el carro, en la oficina frente a la computadora o corriendo, muchas personas tienen que… ¿alimentarse?

Al final creo que dentro de este modelo, somos como esas gallinas en cajas de metal donde se les da comida a cambio de producir decenas de huevos hasta morir. Si, podríamos decir que está de más pedir más que eso, tenemos trabajo, comida, un salario, estudios… ¿Deberíamos estar contentos y contentas con eso?

Alimentarse es un espacio sagrado, es una actividad que literalmente nos construye como organismo vivo, pero también como ser social, como ser cultural… la alimentación construye espacios públicos, espacios familiares, espacios de interacción… la alimentación es eje y centro.

Que bonito ser como esas gallinas que comen lombrices, zacate y remueven el compost felices y apacibles en el patio, solo siendo gallinas, no máquinas, no objetos, no materia prima, no números, no insumos…

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