CR-ALAJUELITA. Las fiestas. Enrique Gómez Ross

ANÉCDOTA DE LAS FIESTAS DE ALAJUELITA CUANDO ERAN FIESTAS.
Hace varios años, estando de unos 17 años, venía en el bus.
Un Señor con un radiecito de baterías, escuchaba la transmisión de los chances.
Yo muy atento tratando de escuchar los resultados ya que llevaba dos pedacitos.
Cuando dice el locutor, premio mayor 08.
Justamente los que yo llevaba, imagínense, estaba más contento que una hormiga en una tapa de dulce.
Me pegué 80 colones, era un montón de plata, para que tengan una idea, lo que me ganaba eran 50 colones por mes.
Al día siguiente apenas salí del trabajo, me dirigí a una tienda, me compré un blue jeans, una buena faja ancha, una camisa manga larga de franela a cuadros y un par de botas de punta cuadrada y un buen bordado a la moda.
Invité a una Prima para que me acompañara a las fiestas, comimos varias cosas, no podía faltar la famosa chicha y chinchibí del famoso Tuto Pelotas.
Luego la invité a que nos montáramos en la rueda de chicago, aquella que se manejaba con un motor de Jeep Willis y que para detener, debían soguear uno de los carritos, que eran pintados
Con los colores de los equipos de futbol y era una suerte que a uno le correspondiera el de su equipo.
En esos ajetreos y con la apretada de comidas mi prima se descompuso y se vomitó.
¿Adivinen a donde fue a parar la vomitada?
Si, así es, fue a parar justamente dentro de una de mis botas.
Enrique Gómez Ross.

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