CR-Turrúcares-Siquiares. A propósito (lo que sepamos puede ser útil, no callemos). Sergio Erick Ardón Ramírez

Si los ciudadanos no asumimos un papel beligerante y optamos por lo fácil, callando lo que sabemos, sumándonos así a las alcahueterías y complicidades tan en boga, esto, entonces si, que no lo resuelve nadie. El cuento que paso a contar , que no es cuento, sucedió, fue una experiencia más que vivimos. Xinia recibió de su padre como herencia adelantada una finca de 9 hectáreas en Siquiares de Turrúcares. Es aquí donde construimos nuestra casa hace treinta y tantos años. La carretera a Caldera la partió en dos, y fueron poco más de dos hectáreas las que el Estado expropió. Peritos del MOPT, hicieron el avalúo para pagar la expropiación. La suma nos pareció baja, pero accedimos sin interponer reclamo alguno. Partimos de la consideración de que al aceptar los 550 colones por metro cuadrado, estábamos de alguna manera contribuyendo a una obra de infraestructura de interés nacional. Fue entonces que aparecieron los zopilotes.Un vecino que también sería expropiado, de apellido Piedra, nos visitó en compañía de un abogado, para proponernos un negocio.

Este “negocio”, consistía en no aceptar el avalúo del MOPT, e interponer un reclamo a la alcaldía correspondiente. Por un porcentaje del dinero que pudiera sacarse de más, el abogado, que dijo apellidarse Vargas, contactaría al topógrafo de plantilla en la alcaldía, a quien correspondería hacer el nuevo avalúo, que sería el definitivo. Nos dijeron que ya a la propiedad de Piedra el “trabajo” se le había hecho y el precio del metro cuadrado había subido a 7.000 colones. El topógrafo cobraba un millón de colones. Les contestamos que no estábamos interesados. Piedra sorprendido, nos llamó “tontos”. Pero la cosa no terminó ahí. Nos informaron que el cheque con que el Estado pagaba la expropiación saldría en poco tiempo. Como no sucedía, visitamos las oficinas centrales del MOPT para indagar. Nos refirieron a una oficina que sería la encargada de agilizar los pagos.

Ahí un funcionario de apellido Arias nos dijo que esos pagos eran muy lentos, nos recomendó paciencia. Tres días después, el mismo Arias llegó a Siquiares diciendo que tenía la forma de sacar el pago rápidamente, que con un millón de colones lo hacía. Airados lo expulsamos de nuestra casa. Al Ministro Bernardo Arce, era el gobierno de José María Figueres, le pedimos una audiencia a través del Oficial Mayor del Ministerio, Tobías Murillo, actual alcalde de Garabito, a quien yo conocía habiendo coincidido como diputados.Arce nos recibió , le expusimos la denuncia sobre la actitud corrupta de Arias. Nos preguntó si estaríamos dispuestos a montar un falso pago y así poder coger al corrupto con dinero marcado. Estuvimos de acuerdo.

Nos agradeció el gesto que llamó ejemplar, y nos dijo que nos llamarían. Nunca lo hicieron. Acudimos a la Tesorera Nacional, Delfinita Vargas que había sido compañera mía en el Instituto de Alajuela, y le contamos lo ocurrido. Se mostró indignada y ordenó el pago inmediato de la expropiación. Diciéndos, si, que ese tipo de manejos corruptos eran comunes, y que el problema era que muy poca gente los denunciaba. Se comprometió a presentar una queja institucional por lo acontecido en el MOPT. Interesados en todo esto, indagamos, y supimos que el jefe de la cuadrilla del MOPT de apellido González, hijo del juez de Alajuela, Héctor Julio González, “Mostacilla”, actuando correctamente, había rechazado una oferta que le hicieron para alterar un avalúo, haciendo honor a la fama de insobornables de su familia. Pero supimos también que fueron muchos los dueños de fincas, que sufrieron expropiación, que pagaron para que se aumentaran los avalúos, desfalcando al Estado.

Fueron muchos miles de millones los cobrados de más. El escándalo que estamos viendo con las empresas constructoras de carreteras, actualiza y saca a flote viejas mañas. Vemos entonces que no es nuevo, ni es nuevo que inescrupulosos privados, se confabulen con funcionarios corruptos para robar al Estado.Agrego también en honor a la verdad y como obligación responsable que habiendo trabajado en ese Ministerio por espacio de un año, en 1961, como arquitecto, nunca conocí el menor asomo de actos indebidos o de corruptelas. entre los arquitectos, ingenieros y dibujantes y topógrafos con los que me tocó trabajar. Cierto que sufrí “corte de rabo” por “comunista”, pero ya eso es otra historia.

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