CR-ABANGARES. Micro-relato. Santiago Porras Jiménez

Caminaba por un solitario sendero un viejo. A veces se detenía a mirar los detalles para entretenerse y olvidarse de la fatiga. A veces avanzaba de continuo, pero sin apresurar sus pasos.

Sabía que aquel era su último regreso, no tenía prisa. A ratos se agolpaban los recuerdos y, según fuera el caso, sonreía o se ponía tristón. Varias veces cambió su semblante.

De pronto el murmullo de una fuente atrajo su atención. Se apartó del camino y la divisó entre helechos. La contempló por unos instantes y aunque estaba próximo a llegar a su destino, quiso saciar su sed en aquellas aguas cristalinas.

Se apoyó en unas piedras para acercar su cara hasta el agua, percibió su frescor y directamente con su boca tomó varios tragos. Qué lindo era abrevar en la fuente! Era como regresar a su juventud. Volvió a beber agua hasta el hartazgo y luego reanudó su andar con otro ánimo.

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