CR. ¿Quién es el culpable? Max Porras González

el

El que acepta sueldos de hambre, bajo condiciones inhumanas para apenas alimentar a su familia (muchas veces muy lejos de esta) y por supuesto medio sobrevivir él mismo, adoctrinado con aquellas enajenantes frases :
“Trabajo es trabajo”, “hay que cuidar el trabajito” o la peor de todas “le agradezco mucho a mi patrón por darme trabajo”.
Que nunca entenderá la diferencia entre necesitar un trabajo y hacerlo porque si no no come o un trabajo digno que lo realice como ser humano, que lo haga sentirse feliz por el trabajo mismo, que sienta que ha dejado huella en la vida al final de esta y no solo por el sueldo que este le proporcione aunque viva una vida frustrante y sacrificada a pesar que externe lo contrario por haber sido moldeado, o exigido, de esta manera por la sociedad y los grupos hegemónicos.
¿O el explotador —aquí se puede incluir administradores, gerentes y políticos que lo permiten—que en aras de hacerse más rico— tener más lujos, darse y dar los más superfluos gustos que su familia exige— los contrata bajo esas condiciones a pesar de que podría dar mejores condiciones y sueldos sin que su peculio sufra; esos que nunca ven seres humanos sino números?

¿Cuál es el que merece rechazo, persecución, sancione y excarnio público?

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