COLOMBIA. ¿Quién falló? José Wilson Aguirre G.

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¿Quién falló? O ¿De quién es la culpa?
Nacieron en el seno de familias pobres, no fueron abortados, sus padres les dieron calor, amor, alimentación, educación, recreación, les enseñaron de valores y principios, casi todos por lo general fueron bautizados, confirmados y muchos de ellos se casaron bajo la figura de la Iglesia católica, de quienes recibieron catequesis y formación espiritual.
Cuando no se podían valer por si mismos sus padres, amigos y profesores los apoyaron y les enseñaron la solidaridad, el compartir y el respeto hacia los demás. Sus grandes sueños se hicieron realidad en muchos, casi la mayoría querían ser agentes de Policía, defender la patria y servir a Dios, el mismo Dios que les habló en sus catequesis y en sus homilías.
Los jóvenes que algún día fueron niños y que jugaban entre sí con sus amigos de barrio, de escuela, de colegio, ahora fragmentaban su vida y se separaron de sus amigos, trasladados a otras regiones o ciudades, iban con el corazón hinchado de orgullo; ahora querían servir a la Nación.
Defender a los más débiles y luchar en contra del mal, del crimen, hacer cumplir las leyes y obedecer las órdenes, todo estaba allí, las experiencias de cuna, de familia, de escuela, de colegio, de los juegos en sus barrios, partidos de futbol, basquetbol, las acampadas en los bosques y hasta las pescas en los lagos y ríos, las risas y algunas cervezas, el buen humor y la cofradía con sus mejores amigos.
Un 28 de abril el escenario cambio, sus sueños empezaron hacer pesadillas, los valores y principios de papá y mamá, una orden los tumbó. Todo lo que les habían enseñado en las Iglesias perdió peso y vigencia, ya su Dios no fue más su Dios, ahora entró un nuevo dios a sus corazones que con una orden tajante y contundente los trasportó a la era de la violencia, los volvió asesinos y sicarios, crueles y despiadados, violadores y mutiladores. En contra de sus mismos amigos de barrio, de escuela, de colegio, en contra de sus mismas amigas, sus rostros ya no eran apacibles, se tornaron agrestes y bélicos, de pies ligeros llevando la desgracia y la muerte a muchos hogares, hogares que iguales o similares a sus familias también tenían la esperanza de que su hijo siempre fuese el mejor.
¿De quién es la culpa? ¿Quién falló?
JWAG.

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