CR. Recompensa. Sergio Erick Ardón Ramírez

el

Vivir en el campo y haber promovido la recuperación natural del entorno montañoso tiene sus recompensas.
Está mañana mientras conversábamos al pie del árbol de guanacaste gigantesco, sobre asuntos familiares, tuvimos la dicha de disfrutar de un espectáculo excepcional, solo posible justamente porque hemos protegido y estimulado esa recuperación.
Una boa de unos dos metros de largo se deslizo a nuestro lado tranquilamente. Al tiempo que unos tucanes, que no pudimos ver por lo intrincando de las copas de los árboles, hacían sonar sus cantos guturales.
Aquí el testimonio gráfico.

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