COLOMBIA. En la encrucijada. Sergio Erick Ardón Ramírez

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Este gran país hermano de 1.138.000 kilómetros cuadrados -cabríamos 23 veces- y casi 50.000.000 de habitantes, diez veces la población nuestra, no ha parado en su historia de ser un país revuelto y de interminables conflictos. Condición que no es casual y que responde a su mismo nacimiento, con una rancia oligarquía de origen colonial y una desigualdad “berraca”.

La violencia en Colombia es cosa de todos los días, así ha sido desde siempre, y las causas están ahí, en la oligarquía inescrupulosa, que ha gobernado siempre, y la desigualdad, que antes que atenuarse se aumenta.Se dice que no hay mal que dure cien años , en Colombia hay males que van para doscientos. Pero todo tiene su fin. Y ese fin parece estarse acercando. Van ganando fuerzas y espacios quienes quieren ser enterradores de oligarquías, desigualdades y violencias. Tarea necesariamente ardua. No se conoce que una clase dominante que ha tenido férreamente agarrado el poder desde siempre, lo suelte de buena gana. Y en eso están. Cualquier cosa echa la gente a la calle o al monte, y es que cualquier cosa en Colombia no es cualquier cosa , siempre va acompañada de represiones y muertos. Un proyecto de ley estrujante que pretende recaudar mucho dinero exprimiendo más los bolsillos de la gente llana, ha sido el motivo por el que la gente se eche a la calle. Y como es acostumbrado ha habido bala y ha habido muerte. 19 se contabilizan a hoy los caídos, y la cosa arrecia. Muchas voces hipócritas e interesadas que a la menor cosa claman y denuncian si se trata de Cuba o de Venezuela , si de Colombia se trata nunca se oyen. Hay una conjura de complicidades y silencios, como que es Colombia la avanzadilla de la lucha por la “democracia” en Venezuela. Y por eso callan. En un año están programadas elecciones presidenciales, y todo pinta a un enfrentamiento polarizado entre los gamonales de siempre, y los que pretenden desplazarlos.

Las encuestas apuntan a un puja dura, entre el pasado-presente, y un futuro que promete ser mejor. Gustavo Petro un ex-guerrillero devenido en senador, parece ser el mejor ubicado en las preferencias de los colombianos. Con él vienen alineándose los que quieren que la cosa cambie. Mucho cuidado ha de tener, puesto que, en Colombia la costumbre de la oligarquía ha sido cortar la cabeza a los atrevidos.

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