CR. ¿Qué pasa si quienes pueden dar, no dan? So Guillén

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Durante varios días, mis vecinos, pareja, familiares y amigos me dejaron comida en la puerta porque yo no estaba en capacidad de atenderme. ¿Qué sucedería si nadie me trae el suero? ¿Qué habría pasado si mis lazos me abandonan en la crisis?

Por alguna razón, comprendemos muy bien que estos lazos individuales son indispensables para sobrevivir el día a día, pero, contradictoriamente, a nivel colectivo nos cuesta aceptar la idea de que estos mecanismos de apoyo también son necesarios como sociedad. En la rueda de la vida, a veces estamos bien, a veces estamos mal. Cuando estamos bien, nos toca apoyar. Cuando estamos mal, toca que nos apoyen. Parece lógico, ¿no?

Si a eso le sumamos las diferencias estructurales que marcan brechas de nacimiento entre clases sociales, géneros y territorialidad, entonces resulta más obvia la necesidad de una colectividad organizada -social, política y económicamente- que garantice bienestar a todos sus miembros, no solo a unos pocos.

En este momento, a la micro empresa en quiebra alguien debe llevarle el suero, como a mí. No queda de otra, el sistema de salud está colapsado y la economía también. Si abrimos la economía, mueren cientos de personas más. Si cerramos la economía, mueren los negocios. ¿Quién le dará ese suero? No queda más que activar lazos de apoyo para sobrevivir como sociedad en esta noche obscura y llevarle urgentemente el suero (subsidios, créditos baratos, moratorias, asistencia [yo me sigo preguntando como se reactiva la economía con el proyecto de empleo público y con las -me disculpan la expresión- habladas de paja que en este momento se está echando el Presidente y algunas Diputaciones en un derroche de hipocresía]).

En este momento, a la persona desempleada alguien debe pagarle el suero, como a mí en los días de fiebre. Punto. En este país hay grandes tagarotes, que se han enriquecido durante años haciendo uso de amnistías tributarias, fraude fiscal, cánones bajos, tarifas privilegiadas, usura, explotación laboral, concesiones viciadas y corrupción. Hablo de las élites bancarias, las oligarquías locales, los grandes círculos mediáticos, los ricos muy ricos a los que nunca vemos. Hoy son ellos quienes tienen que pagar el suero -el subsidio, el apoyo- a la micro empresa y a la persona desempleada. Punto.

No puedo entender como si mis vecinos, con los que no tengo lazo de sangre, a los que apenas conozco hace 2 años, adultos mayores, de alto riesgo, tienen la inmensa bondad de dejarme comidita en la puerta, ¿Cómo es posible que las élites de este país no quieran ni pagar sus pinches impuestos para financiar bonos proteger que sirvan realmente para algo? Nuestra gente, el tico, es bueno, da, entrega, regala una taza de café en el campo, regala un almuerzo en los barrios humildes, ¿Cómo es que hemos permitido que nos gobiernen grupos de poder tan miserablemente egoístas? ¡¿Cómo?!

[PD. Ya estoy de vuelta, lista para seguir]

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