CR. Mi abuelo. Gilbert González Maroto

En esta aparente mansa corriente del Dí Crí, a mis 13 años me gradué como “piloto de bote” -así me dijo el maestro Gumercindo González Morales (don Gume para unos, Tatica Chindo para otros). Subíamos hasta Coyolar y mientras yo mantenía la proa hacia el sur, mi abuelo pescaba “varetiado” (una varilla de unos tres metros, con otro tanto de cuerda). En la maniobra para llegar a puerto, se juntaba la corriente de la quebrada Boruca (de aquellos tiempos), con la del río, más una hilera de enormes piedras –y debía elegir sobre la marcha, entre cuales pasar y no quedar solo con el canalete en la mano. Pero valía la pena por la carga de pescado que sacaba mi abuelo y las historias contadas.

*Pensando el Sur

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