CR. Juan Rafael Amor. Dionisio Cabal Antillón

JUAN RAFAEL AMOR. Letra y música: Dionisio Cabal A.
En la mitad del siglo
despierta un horizonte,
en la plaza urgentemente
se escucha hablar a un hombre,
de lluvias y de soles
de panes y de golpes,
de sangre, de milagros
de armas y canciones.
Todos los conocían
y mientras lo escuchaban
y mientras lo entendían
el cielo despejaba
el monte ya se abría
las aguas ya se alzaban.
Juan, Juan , Juan
era su nombre pueblo
para un pueblo de Juanes
agudos y serenos.
Juan , Juan, Juan,
lo buscaban las manos,
las voces lo llamaban
amigo, padre, hermano.
Había quien lo acechaba
en sombra solitaria
querían enmudecerlo,
perderlo de su gloria
pero tenaz la historia
su norte ha decidido
y Juan se multiplica
camino al sacrificio.
Todos le conocían
y mientras le imitaban,
y mientras lo seguían
la carne desangraba
se adormecía la vida
el alma se volaba.
Rafael, Rafael,
todos los hombres fieles
se fueron tras su planta
todos los Rafaeles,
Rafael, Rafael,
lloviznas y torrentes,
metrallas y esperanzas
le tocaron la frente.
Hay estrellas para hombres
y hombres para las estrellas
y quienes con la sangre
no marcan ni una huella,
más su huella de sangre
marcó toda la tierra,
su sangre escribió
la historia verdadera.
Todos le conocían
y mientras que lo amaban,
mientras lo bendecían
el odio lo buscaba,
lo busca la jauría,
su çáliz no se aparta.
Mora, amor, amor, amor
amor era su nombre
morado cual la flor
que aroma sobre el monte
Mora , amor , amor, amor,
amor era su sangre,
moruna la color
que aromaba su carne.
Y en la mitad del siglo
nos matan un gigante
esconden en la tierra
su corazón sangrante,
en la mitad del siglo
nos roban su memoria
nos matan la esperanza,
le inventan otra historia.
Todos le conocían,
todos le conocemos
y si un día nos vimos,
en otro nos veremos
porque para el destino
el tiempo es lo de menos.
Volvé Juanito Mora
danos las herramientas
que precisa la historia
que ahora recomienza ,
tu puño tan cerrado,
tu mirada de fiera,
tu palabra incendiaria,
tu plan y tu bandera,
tu voz en la batalla,
a tiempo tan resuelta,
la cara de tu espada
tu clave y tus espuelas.
Asuntos de coraje,
reclaman tu figura
en todas las montañas
y valles y llanuras,
reclaman tu presencia
los mismos campesinos,
los hijos de los hijos
que vieron tu camino.

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