CR-Chirripó. En San Gerardo de Rivas. II Parte. Edison Valverde Quirós

4 de febrero 1994.

En la madrugada del 4 de febrero, a eso de las 4:30 am, llega a la estación de buses aquel señor humilde en su pick up, que a petición del wachiman de la estación, accede a llevarnos hasta el pueblito de Rivas, a unos pocos kilómetros de San Gerardo. La alegría no podía ser mayor. Sin demora subimos nuestro pesado equipaje al pickup y todos (hasta Olaf el alemán) subimos al cajón. La brisa fría de la madrugada pezeteña presagiaba mayores fríos en los próximos días. Es necesario apuntar que todos teníamos la esperanza de iniciar el ascenso ese mismo día (¡que linda que es la inocencia!). En medio de la jovial algarabía del grupo, llegamos a Rivas dónde bajamos y nos pusimos en marcha hasta San Gerardo. Después de una caminata corta, a eso de las 9:30 am llegamos a la pequeña y desvencijada oficina del MINAE, donde el funcionario nos indicó que para salir hacia el albergue de Base Crestones, debíamos hacerlo mucho más temprano. Aunque recuerdo sentir que se me rompía la esperanza, la misma alegría del grupo me levantó el ánimo. Después de todo llevaba desde mayo del año anterior “planificando el viaje”. Ante aquella situación surgió la idea de dormir en S.Gerardo y ascender en la madrugada del día siguiente. Por supuesto no llevábamos dinero para un hotel ni cabina ni cuarto alguno. Así pues, compadecido de nosotros, el funcionario del MINAE habló con alguien de la junta de desarrollo del pueblo y accedieron a prestar el salón comunal para pasar la noche. Felices con la idea de tener un lugar más resguardado que la estación de buses de Pérez, nos dedicamos a disfrutar el día. Recorrimos el pueblo de arriba a abajo, descubrimos el río Chirripó Pacífico donde pasamos un buen rato (y una que otra caída mía que fueron el deleite para la burla de mis compañeros). Aquel día subsistimos con recursos precarios: comimos “gatos” (pan de repostería de una masa consistente y azucarados) y agua. Debíamos ahorrar los suministros para Base Crestones. Al llegar la tarde, alguien propuso dar otra vuelta por el pueblo y tomarnos un “fresquito” para celebrar el haber llegado a S.Gerardo. Alegres invitamos a nuestro nuevo amigo Olaf (el alemán), quién agradecido nos invitó a un chocolate. Por supuesto que algunos dirán que fue coaccionado a invitarnos (en son de broma). De allí que le enseñamos a decir la palabra “chulo” cuando alguien se aprovecha o toma ventaja de su posición. Al caer la noche regresamos con nuestro equipaje y suministros al Salón comunal, para descubrir que no habían bancas… Solo una centena de banquitos individuales de madera. Tocó usar la imaginación y acomodamos dichos bancos muy juntos, los amarramos y formamos una especie de catres sobre los que colocamos las bolsas de dormir y donde pasamos una noche no muy placentera…

Comentarios

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s