CR. Entrenando para la vida. Santiago Porras Jiménez

Mis primeros viajes (a pie con mi madre) me llevaron a lugares aledaños a Coyolar. El camino no sólo variaba en anchura y pedregosidad, sino que cuando no era plano a veces bajaba y a veces de subía.

Cuando iba subiendo yo deseaba que la de turno fuera la última cuesta, pero muchas veces las mismas colinas me impedían ver las que me esperaban, a veces más largas y empinadas que la que estaba ascendiendo.

Esto, claro, era solo en mi primer viaje a alguno de esos lugares, porque después, aunque podía confundir los recodos o cuestas, si tenía claro cuál era la subida más dura.

No lo sabía entonces, pero en realidad me estaba entrenando para la vida, con sus altibajos, con sus cerros y rellanos, con sus soles y sus sombras, con sus polvaredas y lodazales

Comentarios

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s