CR. Soy afortunada. Ifigenia Quintanilla Jiménez

Acabo de poner al fuego un gran tomate, chile dulce, chile panameño y cebolla para hacer una versión tica de pescado “a lo macho” peruano . Mientras le quitaba la piel al tomate pensé que ese tomate costaba casi un dólar. Mucho por un tomate, ¿verdad? Lo que pasa es que mi vida sin tomate, cebolla, ajos y otras hierbas no es vida. Ahora que están tan caros lo pensé, pero me dije: es un pequeño lujo. Luego que puse el róbalo pensé: es un pequeño lujo. Todos son pequeños lujos que sumados son el gran lujo de cocinar y comer en casa. Comer, y comer en casa, son los grandes lujos de este tiempo pandémico. Por cierto: la piel del tomate la puse en la olla donde hago caldo con la cabeza de pescado. Nada de desperdiciar nada.

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