CR. Un crimen de lesa urbanidad. Víctor Polini

el

2021-7-1.
Biblioteca Nacional
” Un crimen de lesa Urbanidad ” Alfredo Cardona Peña.
Edificio de la antigua biblioteca Nacional. ( 1907 – 1969 ).
Destruido su edificio por el gobierno del profesor José Joaquín Trejos (1966-1970).
En un texto de 1963, Enrique Macaya atribuye la autoría del edificio iniciado entonces al arquitecto italiano Francesco Tenca; pero el diseño arquitectónico del inmueble se realizó probablemente en Inglaterra hacia 1900. Así lo afirman las investigadoras Ofelia Sanou y Florencia Quesada ( Historia de la arquitectura en Costa Rica ), basadas en documentos de los Archivos Nacionales, hoy extraviados.

Por eso, cuando la Oficina de Obras Públicas encargó al costarricense Nicolás Chavarría la elaboración de unos planos constructivos con ese fin, Chavarría posiblemente se limitó a hacer una adaptación de aquel diseño, con la colaboración del dibujante Guillermo Gargollo.

Chavarría era un profesional de reconocidas solvencia y cultura, graduado en la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica) como ingeniero en construcciones civiles y mecánicas en 1889.

De regreso a Costa Rica en ese mismo año, Chavarría fue nombrado director general de Obras Públicas, con cuya Oficina Técnica colaboró. Así tuvo una destacada participación en el diseño y la construcción del Teatro Nacional.

Por esas razones se le ha atribuido también el diseño de la Biblioteca, error común en nuestra historiografía arquitectónica debido casi siempre a que –en tanto super-visores técnicos de las obras– los directores de obras públicas aparecen como responsables en la respectiva documentación.

Apertura y estética. Al margen de todo ello, terminados los trabajos, la elegante edificación de la Biblioteca Nacional abrió sus puertas en 1907, bajo la dirección del maestro Valeriano Fernández Ferraz.
En julio de 1969, el Estado vendió el predio y el edificio por 1.325.000 colones… como si la memoria de un pueblo tuviera precio. Luego, en diciembre de 1971, la empresa que había adquirido aquel invaluable hito urbano, lo demolió y convirtió el terreno en un parqueo.

Así fue como se consumó el “crimen de lesa urbanidad” –como dijo el poeta– que dejó mutilada a una capital que desde entonces lamenta –pero nada más– la pérdida de la que fue su vieja y noble Biblioteca Nacional.
Extractos tomados de don Enrique Macaya, Historia de la arquitectura en Costa Rica).

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