CR. Ventajismo y asalto (cosas que pasan). Sergio Erick Ardón Ramírez

Empecemos por lo del asalto.
No hace falta ni el puñal o la pistola, es solo cuestión de treparse a una alcaldía, de esas que son votadas por menos del 15% de los electores.
Así se cuenta con un salario de primer mundo. Como que los alcaldes de San José y Limón ganan tanto como los de Madrid, Paris o Roma. Y el de la capital parece ser a perpetuidad.
¿Es o no un asalto? y además legal.
Ser diputado es un trabajo de honor, bueno, así debería de ser. Las curules las ocupan gentes comprometidas con el pueblo y sensibles a sus congojas, bueno, así debería de ser. Y así es para unos pocos, los dedos de las manos sobran.
Salarios jugosos, a los que hay que sumar ventajas varias: gasolina, pasaportes diplomáticos, subsidios y atenciones diversas, multitud de asesores y viajecitos con todo incluido.
Ni los alcaldes ni los diputados, en su mayoría, están dispuestos a bajar a tierra y entender que son funcionarios a sueldo de un país empobrecido.
Las congojas y las dificultades, para la gente de a pie. Los que dicen representar y para los que dicen trabajar.
Cualquier intento de meterlos en cintura, y aliviar la carga que representan es rechazado con vehemencia o mirando para otro lado.
Ventajismo y asalto.
Esto tiene que cambiar.

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