CR. Señales de un YO desnudo. Juan Félix Castro Soto

Cuando Alvarado dice que hará recaer todo el peso de la ley sobre los atacantes a policías, lo afirma a la sombra de un susurro de su conciencia que lo previene de su propia caída.

Y es que el miedo que siente es el mismo que impulsa su voz. Su voluntad declina en una aparente firmeza provieniente de su profunda debilidad. Pero se debe tener cuidado porque el terror que es capaz de causar emerge del mismo que lo ahoga.

La revuelta popular es la expresión misma de su abandono, de su indiferencia, de su propia desorganización y descuido. No es otra cosa que una encarnación de la incapacidad gubernamental, donde la ciudadanía reclama la nulidad de ese padre ausente.

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