CR. Los infiltrados. Marcos Karretilla

El tema de los infiltrados siempre ha sido una constante en las manifestaciones sociales y en otros actos de militancia política que buscan reivindicar derechos.

Cuando en el año 1991 nos opusimos de manera frontal a las medidas del presidente Calderón Fournier y su angelical y neoliberal Ministro de Hacienda, Thelmo Vargas (que pretendían privatizar las universidades públicas), era evidente la presencia de una serie de provocadores que el gobierno había instalado en las marchas. A éstos se sumaban estudiantes infiltrados por el PLN y el PUSC, con cargos de representación en las asociaciones estudiantiles; mismos que bajo la excusa de la participación democrática, dilataban por horas las discusiones para intentar no llegar a ningún acuerdo con cualquier excusa simplista.

Las manifestaciones contra el Combo del ICE fueron otro ejemplo de ello. Cuando el movimiento universitario tomó los alrededores de la rotonda de San Pedro, era evidente quienes eran infiltrados pues unos totales desconocidos de la dinámica universitaria se acercaban a apoyar y azuzar actos de violencia injustificados; en más de una ocasión lográbamos ver como se acomodaban las armas, o en algún momento en particular se juntaban discretamente con otros arribados.

La violencia, exceso e ilegalidad de la intervención policial de estas últimas dos semanas, dejan en claro que las cámaras empresariales y el gobierno están dispuestos a lo que sea por mantener esa hegemonía comunicativa e ideológica que dichosamente ha sido torpedeada por una movilización social creciente.
Lo de ayer en casa presidencial fue una muestra de torpeza policial enorme; orquestado quién sabe desde que día, desde tempranas horas corrió la noticia de personas infiltradas en los alrededores de la Asamblea Legislativa, en la tarde poco después de los desmanes organizados por la policía infiltrada, se viralizaron evidencias fotográficas y en video de que esos actos habían sido organizados por la misma policía. Sin la menor pena y remordimiento, el mismo ministro de seguridad tuvo que reconocer que él y su gente estuvieron detrás del acto de provocación que terminó en un nuevo episodio de represión.

Moraleja, aplicar procesos de inteligencia para detectar personas infiltradas, marchar en pequeños grupos de personas conocidas, distanciarse de quienes provocan, tomar distancia de quienes incitan o ejercen la violencia; y muy importante, aprovechar los recursos audiovisuales para documentar y registrar las personas infiltradas. Esto aplica para las redes sociales, mismas que están penetradas por la inteligencia policial.

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