CR. Expediente judicial número 1: Caso Di Lione. Álvaro Solís Vincenzi

Esta es la primera reseña histórica que he denominado “tras bastidores” del Poder Judicial, que escribiré y que se relacionan a uno de los tantos procesos judiciales más irregulares que haya existido en Costa Rica, y que como siempre pasan en el olvido de la mente de los costarricenses. Les presento el caso de Roque Di Lione. Antes de que naciera a la vida jurídica la Sala Constitucional, antes de los años 90, la dirección administrativa de la Corte Suprema de Justicia, estaba a cargo de un gran señor que manejaba las finanzas del Poder Judicial, el señor Roque Di Lione, por lo que esta posición era privilegiada ya que los respetables Magistrados del Poder Judicial, requerían los servicios de este gran señor para operar todos los planes y estrategias financieras y de inversiones dentro de la Institución, como por ejemplo, autorizar pagos, salarios, viáticos, pagos por representaciones, etc., y por tanto era un hombre de suma confianza que conocía al pie y al derecho las operaciones dinerarias que ocurrían a lo interno de tan importante Institución. Hay algo importante que me gustaría reseñar antes de continuar con este relato, y es que en el año 30, existía en Costa Rica, un destacado atleta llamado Eddy Cortes. Era un joven dedicado a las artes marciales y venía en ascenso en su carrera deportiva en el área centroamericana, cuando una noche, en el centro de San José, en un conocido Club para la clase aristocrática, se encontró con su destino mortal. Otro joven, un poco mayor a Eddy, junto con sus amigos molestaban a una chica, como cosas de juventud, y ello no le gustó a Eddy Cortes, por lo que intercedió a favor de la joven. Hubo cruces de palabras y Eddy, gracias a su condición, le dio tremenda paliza a su oponente. Esto hubiera quedado hasta aquí, si no fuera que éste se fue a su casa de habitación por un revolver y buscó a quien lo había avergonzado ante tanta gente, y sin pensarlo, cuando lo localizó le disparó varias veces en su espalda, acabando así con una valiosa promesa del deporte costarricense. Esta historia es un deja vu, para la presente novela, pues, precisamente cincuenta años después, en un turno o feria de barrio, un joven estudiante de derecho, de nombre Leonardo Chacón Mussap, departía con sus amigos al ritmo de la música y las bromas de juventud. La familia Di Lione, llegó al lugar y se sentaron muy cerca. Ellos tomaron licor por unas buenas horas, cuando el hijo mayor de don Roque, comenzó a hacer gala de patanería con una joven salonera, de tal suerte que aquello además de vergonzoso fue incomodo para el público en general. Como era de esperarse, el joven Leonardo, se levantó a increpar a aquel necio, y lo que obtuvo de respuesta al calor de los tragos y las testosteronas fue un amague de violencia, sin saber que Leonardo, era muy bueno para las peleas callejeras, dejando mal parado al primogénito de don Roque. Entonces, aquí es donde el relato se vuelve interesante pero reprochable. La señora madre del atacante se enojó al ver a su retoño en el suelo y golpeado ante la valentía de Leonardo, y comenzó a increpar a su marido, don Roque, para que no permitiera esa afrenta a su vástago. Ante tantos gritos de su esposa, don Roque, sin pensarlo fue al automóvil, que por tanto tiempo había utilizado la placa oficial del Poder Judicial, y de la guantera, sacó su revolver y regresó para disparar cobardemente a la espalda de la joven promesa en leyes, Leonardo Chacón Mussap. Los criminales salieron huyendo del lugar dejando caído al joven en el suelo en un charco de sangre. El fallecimiento de este joven, se hubiera convertido en un caso sin resolver dentro del sistema judicial, si no fuera que el Padre de Leonardo, era un influyente abogado de la sociedad costarricense, quien se encargó de llevar el caso a los periódicos y desenmascarar la “justicia” cuando se trata de un alto funcionario del mismo Poder Judicial quien se sienta en el banquillo de los acusados. El Padre de Leonardo, logró sin importar el tiempo y dinero, que finalmente don Roque y su esposa, llegaran a un juicio, al que demoraban con argucias legales del Ministerio Público y de los Juzgados Penales. Se les condenó por el homicidio del joven Leonardo Chacón Mussap. Sin embargo, la Sala Tercera Penal, al conocer del recurso de casación, le otorgó una reducción favorable de la pena de prisión para ambos, de tal suerte que la esposa pudo salir y evitar la prisión, mientras en el sistema penitenciario, a don Roque, le dieron un trato similar al del capo colombiano Pablo Escobar, cuando estuvo preso, lejos del resto de prisioneros y con atenciones propias de un príncipe. Todo esto fue denunciado por el Padre de Leonardo Chacón Mussap. Pero lo triste de esta historia es que don Roque de Lione, conocía muchas cosas al interior del Poder Judicial, con sus amigos los señores Magistrados, y con ello obtuvo un dictamen forense favorable que le diagnostico un supuesto tumor en su nariz que no podría ser tratado mientras él estuviera en prisión y con ello el Juzgado de la Ejecución de la Pena, le otorgó el beneficio de casa por cárcel, ante el reproche del Papá de Leonardo Chacón, quien exigía una nueva revisión médica para demostrar que todo era un plan para sacar de prisión al amigo de quienes mandaban dentro del Poder Judicial. Para cuando los medios de comunicación y el papá de Leonardo, comenzaban a escudriñar la telaraña burocrática para exhibir a la luz pública el ardid médico, don Roque de Lione, salió del país hacia los Estados Unidos, para nunca más regresar a Costa Rica. Los esfuerzos para su captura o extradición quedaron en simples promesas de las autoridades judiciales. Un joven yace en una tumba como resultado de un crimen cuyo autor no pago por ello gracias al lado oscuro del Poder Judicial, que dejo en la impunidad este bochornoso delito y una familia honesta que llora a su hijo. ¿Si hubiera sido un juez o un fiscal el autor del hecho, hubiera recibido el mismo trato? Claro que no, los jueces están por debajo de los señores Magistrados, mientras que el Director Administrativo o como se llama hoy en día Director Ejecutivo esta a la par de ellos por el manejo del presupuesto y las demás confidencias que conoce a lo interno de la institución. Esta fue la enseñanza de un sistema judicial no tan ciego ni tan imparcial, si no que lo diga la familia del joven Leonardo Chacón Mussap. (q.e.p.d) -elzaguate.blogspot.*

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