CR-BUENOS AIRES-Longo Mai. Tengo en alto puño y pecho, porque del pueblo yo vengo. Guadalupe Urbina

La situación política del país es delicada. Y no cabe duda que de la desesperación sacan provecho quienes nunca se han comprometido con la gente de a pie. Y cuando digo de “a pie” me refiero a viajar en autobús, a trabajar ganando sueldos mínimos o menos, como sucede en las plantaciones de monocultivos.

Leo a personas que dicen que no se apuntan a movimiento porque es violento, es machista, está manipulado… y otra lista de etcéteras. Y es cierto que hay muchos neopentecostales neoliberales y viejos líderes políticos que de repente surgieron de la nada llevando agua sus molinos y están felices de que la gente ponga el cuerpo y se defienda tirando piedras. Hay quienes dicen que José Miguel Corrales no llegó a presidente por honesto y espero que no abrace esas intenciones en este momento porque sería triste para él y sería su estocada final.

Yo no me sumo a los bloqueos porque ni siquiera puedo correr y tengo animales y huerta que cuidar, vivo sola y nadie toma mi lugar si salgo a protestar. Bien, esta es una ilustración un tanto fuera de lugar, pero creo que si tuviera mi sistema neurológico perfecto y tuviera 40 o 50 años quizá me habría lanzado a la calle por lo menos a llevar agua y comida.

¿Por qué haría eso? Porque protestar es un derecho humano. Porque ante tanto desatino de los políticos y las cúpulas empresariales nacionales y extranjeras la desobediencia civil es válida. “La desobediencia civil puede definirse como cualquier acto o proceso de oposición pública a una ley o una política adoptada por un gobierno establecido, cuando el autor tiene conciencia de que sus actos son ilegales o de discutible legalidad, y es llevada a cabo y mantenida para conseguir un bienestar social concreto”.

A simple vista una puede ver como desde hace varios años se fue militarizando nuestra policía y como hacían gala de allanamientos en barrios, precarios, botando puertas y amedrentando, pero casi nunca les vimos detrás de los peces gordos del narcotráfico que incluso tienen inversiones grandes en este país. Al punto de que Costa Rica ha sido considerada un paraíso para narcotraficantes de clase alta.

La gente del pueblo ha sido fuertemente reprimida, esos que cuando las y los educadores salieron a la calle a defender la canasta básica les gritaron vagos y celebraron la brutalidad de la policía en su momento, ahora están viviendo lo mismo y ahora entienden que se equivocaron y que esta vez no le van a tener miedo a los antimotines, que ya se atreven a entrar a universidades rompiendo puertas, que se comportan como los militares de México, Chile u Honduras (una no puede mirarlos fijamente a la cara, te pueden arrestar por eso). Y no es cierto que este es un movimiento sin pies ni cabeza aunque adentro haya oportunistas. Un amigo decía que es un movimiento con muchos movimientos y no se puede invisibilizar. Al gobierno le conviene pensar que es “un movimiento”, es una versión típica de la capital, de la GAM. Es una visión clasista que justifica los actos represivos del gobierno. Acá dentro hay muchas entrelíneas para leer. Atrevámonos a hacerlo porque el pueblo en la calle tiene dignidad y desesperación. Y porque tenemos un gobierno del PAC que está al servicio de grupos empresariales a quienes no les importa generar pobreza. Por eso hay un levantamiento regional que la capital no puede entender. No sabe que el Sur, por ejemplo, lleva años de lucha en muchos campos y que tiene muertos… los más fresquitos son los líderes indígenas Sergio Rojas y Jerhy Rivera y anoche los indígenas de China Kichá fueron atacados, ellos creen que fue la misma policía.

Esas son algunas de las razones por las que si creo que el pueblo está en todo su derecho de confrontar este gobierno que no lo escucha, el pueblo sabe que no lo va a escuchar. Saben que el discurso de esta noche del presidente es como un chorro de babas, porque han visto como los gobiernos llevan décadas firmando convenios con el FMI e implementando agendas de la pobreza a través de tributos que pesan sobre las espaldas de las mayorías trabajadoras asalariadas.

Y no puedo estar lejos del pueblo, ahora mas que nunca debemos desenmascarar a los oportunistas que quieren sacar provecho de la gente que pone el cuerpo en las calles. Me involucro de la manera en que puedo, no quiero cederle ni un centímetro a un gobiern, a décadas de gobiernos que cumplen agendas globales impuestas por el FMI a costa de quienes les mantienen, a costa de quienes producen los alimentos, dan los servicios públicos, educan, sanan. Si. Yo también creo que se deben fiscalizar los servicios públicos para mejorarlos, para hacerlos eficaces y no para eliminarlos, acusando de privilegiados a quienes han hecho la diferencia en Costa Rica, no se den vender los activos del estado porque eso es como vender la casa y salir a deambular por las calles

Para quienes hemos vivido la pobreza extrema en carne propia es muy fácil entender la rabia y la desesperación y también podemos entender que quienes no lo han vivido pueden juzgar de manipulados, tontos, machistas y violentos a hombres y mujeres que se están jugando todo para sobrevivir. En este país hay hambre y el desempleo no es de un 24% ó 27%, es de un 30% o quien quita un poco más, no podemos usar los parámetros del gobierno para juzgar, lo números en la zona rural se duplican y el hambre y la pérdida de viviendas es real. Por eso no podemos subestimar la convicción del pueblo necesitado. Ese pueblo que ha sido paciente también está acostumbrado a pelear si tiene que hacerlo.

Ahora tengo el privilegio de tener alimentos en mi casa cada día pero se de personas que apenas si llegan a la semana y no por ser vagos sino por ser hombres y mujeres agricultoras, mujeres cabeza de familia, jóvenes sin futuro que se vislumbre porque no tienen horizonte. Ahí tengo mi corazón y ahí pongo mi esfuerzo, mis centavos, para soñar que la solidaridad puede hacer grandes transformaciones. Y no doy tregua porque estos políticos nos pueden dar “diez con hueco” y vamos a terminar en manos de los fundamentalistas neopentecostales y eso le va a venir muy bien a la UCCAEP y al FMI y a los testaferros y testaferritos nuestros.

“Yo vengo desde muy lejos
con una canción al hombro,
yo la recogí del pueblo
porque del pueblo yo vengo.
Y es cierto que de colores
del sol y la luna llena
he pintado mi sonrisas
y las penas que me aguardan,
porque yo aprendí del pueblo
que para atrás no regreso,
tengo en alto puño y pecho
porque del pueblo yo vengo.”

  1. GuadalupeURBINA®

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