CR. Hoy vino el colibrí. Ifigenia Quintanilla Jiménez

Hoy vino el colibrí verdecito de nuevo. Voló un rato y luego se quedó quieto en el cable abandonado de la enredadera que eliminé. Es tan pequeñito, tan frágil… Ahora estoy pendiente de las mariposas, avispas, pájaros, arañas y demás seres que me visitan. Cada vez añoro menos lo humano, la gente mala, fea, destructora e insensible. En estos días que las mariposas uranias están migrando daría lo que fuera porque pasaran cerca de mi casa. Antes, cuando pasaban por cientos, no me daba cuenta de ese viaje maravilloso que hacen. Ahora entiendo que la soledad no es la ausencia de otras personas; la verdadera soledad es no pertenecer al mundo natural; no percibir el canto de los pájaros, ni el color de las mariposas, ni entender los ciclos de la naturaleza ni a todos los seres que la conforman. Nuestro éxito como especie antinatural es nuestro mayor fracaso y nuestra condena a la soledad.

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  1. VICTOR MENA Seguros dice:

    Alguien alguna vez, no sé si en serio o no (se veía muy serio) me dijo que el Humano ya había destruido cuatro planetas y este era el quinto. Empiezo a creerle. Todos contra todos, opiniones, maltratos, influencias, engaño. Pero a la vez Madres Teresa, Mi Tía Cielo y otras personas valiosas hacen pensar que no todo está perdido.
    De momento el aislamiento y la compañía de otras especies es lo más grato.
    DE ACUERDO estoy con su pensamiento.

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