CR-PURISCAL. Talamanca, su destino. Doctora Martha Villegas .

La doctora Martha Villegas nació y creció en Puriscal. Jamás sus papás se imaginaron que su destino iba a estar tan lejos, en Talamanca, en condiciones de vida muy difíciles y en medio de inundaciones y pobreza.
Ella estudió la primaria y la secundaria en Puriscal. Estudió Medicina en San José.
En el momento de ir a la rifa de Servicio Social, tenía muy claro que quería irse lejos. Obtuvo la ficha número 5. Casi que podía escoger cualquier lugar. De hecho, había opciones en Puriscal. Pero ella ya había contado en su casa que tenía planes para irse lejos.
Escogió Sixaola. Ella había conocido Talamanca junto a sus papás y sus tres hermanos muchos años antes.
Llegó a Sixaola y se encontró un sitio idéntico al que había conocido, como si ahí no pasara el tiempo.
Pronto, se dio cuenta que las condiciones serían difíciles. En todo un año, vivió dieciséis inundaciones. El EBAIS estaba en un edificio de dos pisos, de madera. Ocupaba el segundo piso. Durante la primera inundación, le tocó llegar en bote. El agua había inundado el primer piso.
Poco a poco, la zona la atrapó. Al terminar el año de Servicio Social, pudo quedarse un tiempo más en Sixaola. Después, la nombraron en una plaza de un EBAIS nuevo, un EBAIS móvil, que visitaba muchas comunidades indígenas.
Fue entonces que vivió las experiencias más difíciles. Al ir de gira, dormía en tiendas de campaña, atendía a los indígenas en sus ranchos o en escuelas, y tuvo que atravesar ríos muchísimas veces. En una ocasión, el vehículo se quedó “pegado” o atascado en medio del río. El agua casi se la lleva. Tuvo que sacar a una compañera que no sabía nadar.
Se adentró en el mundo indígena. Su asistente en atención primaria (ATAP) era bribrí. Su asistente de Farmacia era cabécar.
Estando allá, estudió una maestría en Epidemiología y una maestría en Administración de Servicios de Salud.
En Talamanca, también conoció al amor. Casó con el doctor Brown, afrodescendiente originario de Cieneguita, Limón.
Vivió diez años en Talamanca. Hubo momentos muy duros, como cuando se les murió una compañera de trabajo. Se la llevó un río. Pero nunca desistió de su plan de quedarse allá.
Hace tres años se fue para San José para hacer su residencia en Ginecología. Su esposo ya casi concluye su residencia en Emergenciología y vuelve a Limón. La doctora Villegas dice que ahí está su futuro, en el Hospital Tony Facio y en la profunda Talamanca, la Talamanca donde ella conoció y convivió con gnäbes buglés, muy cerca de la frontera, y en la Alta Talamanca, donde convivió con bribríes y cabécares.
La doctora Villegas considera que en Talamanca aprendió el verdadero sentido de servicio que tiene su profesión.

*Periódico El Guapileño

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