CR. Don Rodrigo Carazo y yo. Claudio Enrique Monge Pereira

UNO

A los 14 años, Rolando Carazo Zeledón y yo nos conocimos. Nos presentó un amigo de mi infancia y juventud temprana que era compañero de Colegio de Rolando. El “MACHO”, así le decíamos, se disputaba conmigo una linda muchacha para ennoviarse. Le gané el pulso y Cecilia se fue conmigo. Todos andábamos por la misma edad. Al “ Macho” le gustaba venir a nuestro barrio, la Colonia Kennedy. Le agradaba nuestro ambiente sencillo y totalmente diferente al entorno y condiciones en que él vivía. Era muy agradable, sencillo, humilde y risueño. Yo percibía que para él nuestro mundo de los Barrios del Sur era un descubrimiento personal. Nuestra amistad se diluyó con el tiempo por las normales circunstancias del crecimiento y el cambio de intereses. Al terminar mi Educación Secundaria fui a la UCR a Generales y después obtuve una beca completa y viajé a la URRS a estudiar. Siete años transcurrieron y regresé en julio de 1977. Al año siguiente se realizarían las elecciones nacionales: sería la primera vez que votaría.

DOS:

En mis primeras elecciones, 1978, trabajé y voté por mi querido y admirado Dr. Rodrigo Gutiérrez Sáenz; PUEBLO UNIDO. Jamás habría dado mi voto a ningún partido de la oligarquía costarricense. El Soberano eligió a Don Rodrigo Carazo Odio. Los PLN rabiaban por la derrota que les recetó un hombre salido de sus entrañas que supo doblegarlos; cosa que les arde hasta el día de hoy. Su odio no lo ocultan ni lo pueden retener. Y los jóvenes de ese partido, y algunos otros no necesariamente de sus filas, califican al Presidente Carazo desde su ánimo hepático y desde su falta de estudio serio y objetivo de nuestra Historia.

TRES

Sentí gran alegría, contentera de dignidad, cuando el Presidente Carazo echó de Casa Presidencial a los filibusteros del FMI y lo celebré y lo celebraré hasta más allá de mi último respiro. Y ahí se inició mi respeto y admiración por este Patriota. Aplaudí su coraje y su valentía. ¡Púchica…echar a los piratas depredadores de esa mafia financiera, lepra para los pueblos de países que como el nuestro, siguen considerando vulgares colonias pisoteables.
Yo tenía un recuerdo de Don Rodrigo desde nuestra insigne lucha en contra del leonino e imperialista contrato con la ALCOA. Él era el Diputado patriota que se enfrentó a la jauría de levantamos que acabaría imponiéndonos ese adefesio en contra de la voluntad popular. Todos aquellos días abandoné el Colegio y me tiré a las calles a luchar como otros miles de estudiantes. Yo miraba al Diputado Carazo Odio subir y bajar esas gradas principales de nuestra Asamblea Legislativa y me decía: “ Algún día yo subiré por ahí y seguiré luchando por mi Pueblo!”

CUATRO

Por esa lucha, estuve varios días preso en la Segunda Comisaría y en la Penitenciaria Central: mi uniforme colegial del Vargas Calvo sucio y la camisa blanca manchada de sangre por los vaivenes de aquella gesta. Un día él llegó hasta la celda en donde yo, menor de edad, estaba preso y me liberó con sus gestiones. Sí…el Diputado Carazo Odio me sacó de la cárcel.

CINCO

No obstante, yo no voté por él para la Presidencia de la República, y no
por Don Rodrigo, sino porque jamás le daríami voto a un Partido político de los vivazos de siempre.

SEIS

Durante su Gobierno estudié con seriedad la situación nacional e internacional y sus efectos contra los países “pobres”, y sobre todo las consecuencias que nos trajo el acto de dignidad del Señor Presidente Carazo que se atrevió a expulsar de nuestra Patria a los descendientes de WILLIAM WALKER y del Pirata Morgan. Y sin embargo, ya Profesor joven de la UCR con un salario por tiempo completo de menos de 5.000 colones mensuales, salí adelante con dignidad. No pasamos hambre y hasta pude construir la casa en que aún vivo a punta de trabajo y un préstamo del Banco Popular. Hoy circulan leyendas acerca de aquella época, especies llenas de bilis y rencor de los vividores de siempre, exageradas y politiqueras; heredadas a sus descendientes y a fanáticos de sus partidos; hoy neoliberales.

SIETE

En la década de los 90, organizamos en la Facultad de Educación, Cátedra Libre “Emma Gamboa”, un panel con Candidatos a la Presidencia de la República; invitando también al ex Presidente Carazo como ciudadano para que participara. Todos confirmaron y sólo llegó Don Rodrigo. La actividad se realizó y fue un éxito. Los otros le comieron gallina a Don Rodrigo y se autofumigaron. Al final aproveché la ocasión y les regalé a Doña Estrella y él un ejemplar de mi libro Santalucías y Heliotropos”, publicado por el Programa de Educación Ambiental de la CNFL.

OCHO

Pasó el tiempo, no recuerdo cuánto, y me invitaron al cumpleaños 60 del Dr Álvaro Montero Mejía, en su casa de habitación. Asistí y ahí, entre invitados tan importantes me sentía como gallina en baile de zorros; por lo cual me ubiqué en un rincón apartado cerca de la entrada para hacer las de villadiego en el momento oportuno. Ya casi lo lograba cuando algunas personas se dirigieron hacia la entrada al patio, justo donde yo estaba. Miré y venía llegando Don Rodrigo Carazo con Doña Estrella y el movimiento era por eso: todos querían saludarlo. El señor ex Presidente me miró y se vino directo a saludarme de primero. Él y doña Estrella me dijeron que habían leído mi libro varias veces y que lo habían buscado en librerías pero no lo encontraron. Les expliqué, no sin pena, el origen de la publicación y que yo se lo doné a la CNFL y el libro se regalaba a los estudiantes de las Escuelas de Coronado, Moravia y Guadalupe; escuelas donde se desarrollaban las actividades ambientales del Programa PLAMA VIRILLA. Les dije que yo sólo tenía mi ejemplar. Don Rodrigo me dijo que si lo podían “clonar” a lo que respondí afirmativamente. Me sentí muy feliz cuando él me dijo: “ Es que Estrella y yo decidimos que nuestros nietos deben leer ese libro, y queremos dárselos de regalo en esta Navidad próxima.”

NUEVE

Dimos nuestra lucha en contra del nefasto TLC de los Arias y ahí nos volvimos a encontrar. El resto de esa historia ya es muy conocida. Un honor luchar a su lado, si, al lado de su monumental dignidad y patriotismo.

DIEZ

La última vez que nos vimos fue a la salida del Auditorio de la Facultad de Derecho de la UCR, luego de escuchar la Conferencia del DALAI LAMA. Lo abracé y caminando hacia el parqueo le dije: “Usted es como mi Tata. Permítanos postularlo para la Presidencia de la República. Muchos lucharemos a su lado!” Con su ojos claros y su bonita y agradable sonrisa me miró y me respondió: “¡ Qué va Mijito…ya pasó mi tiempo!” Nos abrazamos y nos despedimos.
Hoy, con absoluta certeza, digo que el tiempo del ex Presidente Carazo no pasará jamás, y que ojalá quienes hoy gobiernan tuvieran aunque fuera una pizca de la dignidad y el patriotismo de Don Rodrigo Carazo Odio para que no se arrodillen como esbirros ante los filibusteros de siempre.

ClaMo
San Isidro de Heredia.

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