CR. Historia de burbuja. Alejandra Espinoza

Les comparto un relato basado en la experiencia de alguien muy cercano. Historia de Burbuja. Al principio la noticia parecía una pesadilla pero después se convirtió en una realidad innegable, ¡Doy positivo en la prueba de Covid!!¿Dónde me contagie? Será por el chico del supermercado o por el compañero de trabajo? Yo siempre use bocal, pero en algún momento me lo quité. ¿Será cuando tomaba café con mis compañeros ? ¿Habrá sido el jardinero o con el vecino, cuando se acercó a hablarme de la pandemia? ¿Tal vez fueron las bolsas del supermercado o las veces que toqué dinero y no me lave las manos? Creí que el contagio era algo tan lejano que no me podía pasar e mí. Al darme la noticia iniciamos el protocolo que habíamos planificado. Me pasé a la habitación que dispone de baño. Desde lejos me comunicaba con mi familia, sin embargo el destino me daría otra noticia…Al día siguiente le hacen la prueba a mi pareja… Fue una noche donde ninguno de nosotros pudo dormir; el sueño se llenó de fantasmas que entraban y salían por las ventanas y se acomodaban al lado de mi almohada. En la mañana nos dan la temida noticia, toda la familia es positiva.Un vehículo del Ministerio de Salud se parquea frente a la casa y de él salen figuras dignas de una película de extra terrestres (tuve una regresión a mi época infantil, cuando fui con mi madre a ver el primer capítulo de la Guerra de las Galaxias) En ese momento me sentí parte de una cinta de ciencia ficción, pero aquello era real y los protagonistas éramos nosotros.Nos emitieron una orden sanitaria: no podíamos salir de la casa, debíamos tomarnos la temperatura a cada hora, anotarla, tomar paracetamol y guardar reposo y los médicos de la clínica nos monitorearían a diario, para ver nuestra evolución. Jamás me sentí tan feliz de vivir en un país con un régimen de seguridad social sólido y solidario.Nuestra familia nos brindó mucho apoyo. Desde la acera nos hacían llegar lo que les solicitábamos y todo lo hacían mostrando una gran sonrisa y una botella de alcohol a la cual echar mano después de tocar las verjas.Después de analizarlo decidimos hacer pública nuestra situación y las reacciones fueron tan diversas como inusitadas. Unos reaccionan con miedo, otros con un nivel de solidaridad que no esperábamos, algunos amigos se volvieron invisibles y otros poco conocidos se volvieron amigos. Mis hijos siguen en clases virtuales. Parece que el Covid no se les ha manifestado, lo cual nos ha dado mucha paz, mi pareja y yo tratamos de seguir nuestra vida.Al principio, vivir con el virus es como una gripe común (dolor de garganta, cansancio, dolor de cuerpo, tos) sin embargo, al tercer día inicia una migraña insoportable, la cual no cede con nada. El dolor no me deja dormir, acabo con todos los analgésicos de nuestra casa y este no cede. Paso por todas las etapas de la migraña: dolor intenso, molestia ante la luz, náuseas y descompensación. Por dicha, los demás de mi familia solo presentan tos.Como era fin de semana llamamos a nuestro médico, y luego a la farmacia, ahí nos enteramos que existe un protocolo especial para los pacientes con Covid, el cual se debe llevar al pie de la letra. Se debe de registrar la cuenta y pagar solo con transferencia, hay que mandar la ubicación y aportar el protocolo. Después de llenar todos los formularios, pasar el protocolo hacer el pedido dos o tres veces y cumplir todos los requisitos empezamos a esperar… Cada minuto se convertía en horas y el medicamento no llegaba, a las 8:30 ya el dolor era tan intenso que accedí aceptar la propuesta de uno de mis hermanos y me trajo un medicamentos para paliar el dolor mientras venía el pedido de la farmacia.Mis vecinos cruzan la calle cuando pasan frente a nuestra casa, me di cuenta cuando en una soleada mañana el dolor me dio tregua y me asomé por la ventana, esto me resultó bastante doloroso.Cualquiera puede salir contagiado; sin embargo, a pesar de toda la información existente, se repiten algunas actitudes que se dieron durante la pandemia de la Gripe Española, la cual azotó a gran cantidad de países entre 1919 y 1920.Cuando hablé hoy con mi cuñada, aproveché para soltar el llanto, ya que no puedo hacerlo con el resto de mi familia. Desde que supe que mis hijos y mi pareja son positivos no he podido dormir; el fantasma de un internamiento está siempre presente, debo luchar constantemente con el dolor, con el miedo a agravarme, con la posibilidad de que mi familia se complique y con todo el estigma de estar contagiados de Covid.El tiempo pasa y poco a poco vamos saliendo de esta horrible experiencia, la sensación de impotencia y de no tener control de la enfermedad es un sentimiento desconocido para nosotros.Estamos juntos y eso es mucho más de lo que muchos de los contagiados experimentan, somos de los afortunados que la enfermedad azotó relativamente leve, nos cuidamos, nos apoyamos y pedimos al cielo que el virus no decida manifestarse de forma más agresiva, tan solo enfrentamos el día a día.La verdad , esto es real y no lo sientes cerca hasta que te contagias, pero ya es tarde.!!Alejandra Espinoza

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