CR. “La Cuesta de Jaboncillal”. Óscar Jiménez Fernández

La Cuesta.

Tengan mucho cuidado caminantes y ciclistas cuando bajen la cuesta de Jaboncillal. Por que como su nombre bien lo dice, esa bajada es como un tobogán enjabonado. Lo que les voy a contar puede parecer una mentira, una exageración. Pero estas cosas pasan y yo todavía estoy tratando de procesarlo.

Resulta que bajando esta mañana de Vista de Mar de Coronado hacia Jaboncillal de Goicoechea, perdí el control de mi bicicleta y me estrellé contra un paredón de tierra al lado del camino. Fue un legítimo semillazo, un golpe seco, me sentí como un muñeco arrojado por un güila malcriado.

Del golpe se me cayeron todas mis ideas, varias canciones y algunos recuerdos de infancia. Cuando pasó el susto, vi a mis pensamientos todos desperdigados por el camino, y otros que rodaban cuesta abajo. Me apuré a recogerlos, pero eran tantos que no me dio tiempo de juntar todo ese reguero de ideas y algunas se quedaron en la montaña.

¿No me cree? Suba hasta Rancho Redondo y baje con mucho cuidado (y ojala en silencio) por la cuesta de Jaboncillal, a lo mejor se le ocurre una nueva canción o alguna idea rara se le vendrá a la cabeza y posiblemente sea alguna de las que yo dejé por ahí. Si usted es una persona honrada, sé que recordará que leyó esto y me buscará para devolverla. Y así confirmará que esto no era mentira.

Por cierto, este cuento se le cayó a otro atarantado que se resbaló bajando por esa misma cuesta y yo todavía lo ando buscando para devolvérselo.

3-9-2020

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