CR-NARANJO. El poder del pueblo. Walter Antillón

(Fragmento de ensayo, catedrático Walter Antillón, miembro Foro Naranjeño.)

En Costa Rica hablamos mucho de democracia, casi siempre para aludir con cierto orgullo a una tradición de relativa tranquilidad y sosiego en el relevo periódico de las magistraturas supremas. Y no hay duda de que esa transición regular y ordenada del poder es algo positivo y comparativamente mejor a lo que ocurre en otros países; pero nos ha inclinado a adoptar un punto de vista muy superficial de aquella noción.

Sin embargo estimo que a partir de la reforma constitucional de 2003, resulta inaplazable un debate serio y profundo acerca de la democracia en nuestro País, tanto en sentido formal como sustancial. Las líneas que siguen quieren invitar a ese debate.

En efecto, antes de la reforma publicada en La Gaceta Nº146 del 31 de julio de 2003, el primer apartado del artículo 9 de la Constituciòn Política de Costa Rica decía lo siguiente: “El gobierno de la República es popular, representativo, alternativo y responsable. Lo ejercen tres Poderes distintos e independientes entre sí: Legislativo, Ejecutivo y Judicial.”

Ahora bien, en virtud de la mencionada reforma, el citado apartado primero del artículo 9 constitucional quedó redactado así:

“El Gobierno de la República es popular, representativo, participativo, alternativo y responsable. Lo ejercen el pueblo y tres Poderes distintos e independientes entre sí: El Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial.” (las negritas y el subrayado son míos)

Una exégesis del nuevo texto nos sugiere las siguientes observaciones:

a) En primer lugar, se atribuye al gobierno de la República un carácter participativo, lo cual, en contraste con el carácter representativo que ha ostentado tradicionalmente, viene a significar que la soberanía del pueblo no se manifiesta sólo mediante los conocidos órganos de representación: el presidente, los diputados, los munícipes, los alcaldes; sino que dicha soberanía popular puede ser ejercida directamente, esto es, en la forma de una participación popular directa.

b) En segundo lugar, y como correlato de lo dicho antes, se dispone que el Pueblo ejerce el gobierno de la República y que, además, también lo ejercen los tres bien conocidos órganos de poder llamados legislativo, ejecutivo y judicial. Atención con ese texto: en estricta lógica democrática atribuye en primer término la potestad de gobernar directamente la República al Pueblo costarricense; y en un segundo término dispone la clásica atribución de potestad a tres órganos del aparato estatal, dos de ellos obviamente porque ostentan la representación directa e inmediata del Pueblo, mientras que el tercero lo haría de manera mediata, por así decirlo.

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