CR-HEREDIA-SAN ISIDRO. Cuchillitos del poró. Claudio Enrique Monge Pereira

De niños solíamos jugar a los espadachines y vickingos con ellos. De jóvenes estudiantes, durante las clases aburridas en el Colegio, con un alfiler pinchábamos dos de sus frijolitos rojos y les dábamos fuego. De seguido la estampida era inevitable. A ese “perfume” le decíamos CARBOLINA HERRERA. Hoy, de adultos, los protegemos y los comemos en las ensaladas.

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