CR. ¿Usted también fue camarada? Rodolfo Arias

Me ocurrió algo muy hermoso en un tiempo muy distante, y en lo que ya parece una galaxia muy lejana, porque fue cuando nadie sabía qué quería decir Covid-19.

Entré a una carnicería muy buena que hay en el centro de Tres Ríos, y mientras esperaba a ser atendido, escuché música de Silvio Rodríguez. “Si me levanto temprano… fresco y curado, claro y feliz… y te digo voy al bosque, para aliviarme de ti…”. Sorprendido y halagado, no evité empezar a tararear: “pero si un día me demoro no te impacientes, yo volveré más tarde…”

Uno de los carniceros se me acercó. Mirada radiante, sonrisa ancha, rostro moreno con el inconfundible sello de la bondad.
-¿Le gusta Silvio? –preguntó, con su camiseta roja y su delantal de manta pringado de trabajo.
-¡Por supuesto!
-Casi nadie… nadie… ¿qué le sirvo mi estimado?
-Bistequito bueno, ¿qué tenés?

Afiló el cuchillo, fue alistando mi pedido, no sin antes venir a preguntarme que cuál otra canción de Silvio querría escuchar. No recuerdo cuál dije, pero fue y la puso al momento. En las paredes hay unos buenos parlantes y allá atrás una portátil donde la escogió.

Desde entonces, cuando voy por ahí se arma el debate musical. Los otros carniceros, jóvenes como él en su mayoría, lo molestan. Sólo “Silvio” le dicen, tanto así que no he podido retener su nombre.

-Ese mae está jodido –me dijo cierto día el que más bromas le da-, se la pasa también poniendo una vara que se llama “Las manos de la cebolla” ¡Ate vos!
-¡”Las nanas de la cebolla”! –corrigió Silvio.
-¡Sí, sí! –respondió el otro, que tiempo después se me presentó como “Luis Brad Pitt Araya” -, ¡una cuestión con unas cebollas!
-La letra es de Miguel Hernández –intervine-, uno de los grandes poetas de España.
-¡Señor, ni le explique nada! –me atajó Silvio- ¡es perder el tiempo con este chavalo!

De hecho, Brad Pitt Araya va enseguida y cambia la canción. Pone, por ejemplo, “Tengo derecho a ser feliz”, de José Luis Rodríguez, o “Así fue” de Juan Gabriel, y al instante se suman al coro las cajeras y con suerte hasta alguien de la clientela.

Ayer volví, tras varias semanas de confinamiento. Silvio me saludó y sin decir palabra puso música chilena.
-¿Quiénes cantan? –pregunté, dudando.
-Illapu –me respondió mientras atendía a una señora-, pero es una canción de Víctor Heredia, la tocaron en Viña del Mar.

Luego de la introducción -guitarra y flauta traversa- distinguí el clásico estribillo de “Sobreviviendo”, la pieza más conocida de Heredia. Sentí, vanidoso como soy, que Silvio había esperado la oportunidad de compartirla conmigo, porque simboliza la durísima situación actual.

“Sobreviviendo… sobreviviendo”, tarareábamos mientras él seguía atendiendo a la señora. Un compa nuevo, al que yo no conocía, alistaba mis bistequitos y los huesos para el perro.

A estas alturas ya nada me sorprende de Silvio. Es un melómano con amplísimo conocimiento de la trova clásica. En esa carnicería me ha hecho oír a Serrat y a Yupanqui, Aute y Pablo Milanés, Mercedes, Víctor Jara, Quilapayún…

Curiosamente, hemos coincidido en que no nos gusta Sabina.

En cierta ocasión le pregunté de dónde le venía esa pasión, tan poco frecuente a estas alturas del partido. Fue un momento de brevísima calma en el siempre concurrido expendio.

-Crecí oyendo esa música… -de nuevo la sonrisa ancha, la mirada que retiene intensidad de niño.
-¿Ah sí?
-Sí, es que mi papá era camarada, y tocaba la guitarra y cantaba… todo eso.
-¿Murió?
-Sí, se me murió hace unos meses. Por eso me traje su colección de música para el trabajo. Es mi forma de seguir teniéndolo conmigo.
-Lo siento mucho.
-¿Usted también fue camarada? –se atrevió al cabo, sin pestañear.
-Sí… yo también fui camarada.

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Víctor Mena... dice:

    Así es camarada. Como muchos, antes de ser “Lic. y otras cosas”, fui Perico de Sastre. Mi tata era camarada, se retiró luego porque vio un panorama igual ahí. Pero fue un AUTODIDACTA lector, polémico, discutidor, orientador. Esa sastrería MENA era la cátedra, ahí se encontraban Quienes querían PENSAR por medios propios… como en la Carnicería que dices. Y… en tal sentido Yo también soy camarada.

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