CR-BOLIVIA. Nevado Huayna Potosí, Campo Alto Roca, 5.130 msnm. ¡Lo logramos! Edison Valverde Quirós

Aquella tarde en La Paz cruzábamos por una de sus calles empinadas y una joven nos facilitó un brochure donde ofrecían el tour por una cumbre nevada. Ya en el hotel, en mi cabeza zumbaba la idea de subir esa cima, no muy convencido de la respuesta de papá le solté la bomba: “pa, y si subimos al Huayna Potosí? Bueno, o al menos lo intentamos? Hay que entender que era apuesta arriesgada, papá con más de 70 años en su haber y yo con entrenamiento muy básico en subidas. Tardamos exactamente 23 minutos en tomar la decisión: SI. Solo 24 horas para coordinar la subida, el equipo, el transporte, los guías, la ruta… A la mañana siguiente estábamos en la combi que nos llevaba a Campo Base (4700 msnm), iniciamos el ascenso, pasamos por lagunas de origen glaciar, acariciamos los hielos azules de uno de esos glaciares y seguimos hasta un refugio hecho de piedras apiladas donde un viejo aymara nos brindó grampones (la primera vez en la vida). Con la nueva experiencia en los pies seguimos el ascenso. A la espectativa de mi altímetro alcanzamos los 5000 msnm (esa era nuestra meta) . La emoción nos embargó, nos abrazamos, lloramos, reímos… Y ahora? Solo dos opciones: seguir o devolvernos, alrededor sólo blanco, la nieve, las nubes… Y papá? : “solo déjeme descansar un momentito”. Se sentó en una roca helada, y después de 5 minutos dijo: “sigamos, hacia arriba”. La emoción de que cada paso íbamos más alto de lo que jamás habíamos caminado nos motivaba más (aunque cada paso respirar se hacía más difícil y mi termómetro ya marcaba -7°C) Nuestro guía Francis nos decía: “ahí no más está Campo Alto…” Subiendo una empinada pendiente cubierta de nieve divisamos aquella estructura vieja hecha de madera y piedra extraída de los alrededores… LO LOGRAMOS, 5130 msnm. Grabamos un mensaje en la madera del refugio, tomamos una taza de café (tal vez el peor café del mundo pero nos supo a gloria) y emprendimos el regreso, bajo una suave nevada y el sol ocultándose rápidamente… Con él alcancé los 5130 msnm (Huayna Potosí, 2018), me enseñó a caminar y a no rendirme, me enseñó a ser honesto conmigo mismo, me enseñó el “Mente Fría, Corazón Caliente”. Gracias pa Edison Valverde Araya. Feliz día.

*E.V.A. Cada vez que lo recuerdo me lleno de emoción, gracias hijo por caminar a mi lado y ser inspiración en mi vida

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