La voracidad de un virus. Por Heidi venegas.

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La socióloga Saskia Sassen de origen holandés ha sido entrevistada esta misma semana por la BBC en una serie audiovisual titulada “Imagina el Mundo” el cual sirve a su vez de hashtag con el tema: El planeta que habitamos tras la pandemia. Sassen nos dice que tenemos que pensar como piensan en Holanda que es sin tener mucha tierra el exportador mas grande de vegetales del planeta.

No tenemos nombre, para lo que estamos viviendo, asegura la socióloga. La realidad de cohabitar (con un virus que no podemos ver, oler u oír que nos está alterando la vida) nos lleva necesariamente a preguntarnos: ¿por qué están aquí? ¿por qué nos roban vidas?

Sassen nos conduce aún mas profundo en la reflexión al decirnos que nosotros mismos estamos generando la necesidad de este virus (es decir, hay una ley, si una ley, infalible, natural, universal, de causa y efecto, con lo cual, son las tierras que hemos destruido las aguas que hemos envenenado).

Algo tiene que cambiar. Se nos fue la mano con casas cada vez mas grandes, puentes enormes, ciudades. Cemento y asfalto, asegura Saskia. Hay vida en este planeta que no reconocemos, mucha.

Es el momento de decir estas cosas y plantear los temas tal cual son, porque este virus es un poco distinto. Ha entrado en nuestras vidas y nos puede matar. Este virus nos ha acaparado y estamos casi prisioneros. Vive con nosotros, no es sólo un enemigo sino que tenemos que compartir el planeta.

Es una amenaza, como tal nos corresponde averiguar e investigar el aprendizaje: ¿qué podemos aprender de esto? ¿Qué podemos aprender de los virus?, porque los virus van a seguir viviendo.

Los desafíos que nos plantea la circunstancia se pueden resumir en uno principal y primordial, a saber: ¿cómo cambiamos nosotros nuestra modalidad de existir en este mundo? O, mejor dicho: ¿Cómo podemos contribuir a mejorar este mundo?

Hemos sido de una violencia extraordinaria sobre este planeta, nuestro. En este mundo que ha perdido tanto lo verde y sus aguas transformados en edificios. Hemos matado la mayoría de las plantas y de las especies. Hemos reducido este planeta con toda su diversidad a algo un poco demasiado elemental. Hay en verdad tantas realidades invisibles, que no podemos ver.

Esta condición extraña de silencio, de no olor pero que puede matar, nos dice Sassen, para terminar increpándonos a la última reflexión.

Tenemos que aprender a respetar las tierras y todo lo que habita.

Es una invitación para re-prensar, revivir.

@latulemediacr

Heidi venegas.

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