CR. Yo, desdichadamente, tengo título. Manuel Delgado

La eliminación de la colegiación obligatoria de los periodistas, ligada a la obligación de que el comunicador posea estudios universitarios, es muy vieja. La acordó la Sala Constitucional el 9 de mayo de 1995. Para ello, hizo uso de una resolución anterior de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que data de noviembre de 1985.

Por ello, los temores suscitados por la reciente aclaración de la Sala IV son infundados. Hemos vivido un cuarto de siglo sin obligaciones de estudios o colegiación de los periodistas.

La Procuraduría también se pronunció el 29 de abril de 2003 en contra de una solicitud para obligar a los directores de medios a poseer estudios universitarios.

El mal periodismo que sufrimos los ticos no viene de allí. Viene de los medios. Son los medios y no sus periodistas lo que moldean, forman (o deforman) la mente y la acción de los comunicadores. El mal periodismo es parte integrante fundamental del régimen de dominación, porque este es un régimen basado en la mentira y la superficialidad. Es una comunicación empresarial, hecha a imagen y de acuerdo a los intereses del empresariado.

Yo soy periodista graduado con título de licenciado (lo obtuve después de muchos años de práctica ilegal) y fui miembro del colegio por un tiempo, antes de que entrara en vigencia la resolución de la Sala IV. Apenas pude me fui convencido de que el colegio no servía para otra cosa que para perseguir a los buenos periodistas.

Tengo que agregar que a Canal 7 llegaban muchos jóvenes recién graduados que traían de las universidades ínfimos conocimientos, tanto que nos convencimos que con ellos no podrían surgir en el mercado laboral. Ellos aprendían con nosotros, los veteranos y tengo el orgullo de decir que algunos de los que trabajaron conmigo resultaron al final excelentes comunicadores. Es decir, no es cierto que las universidades estén dando una buena enseñanza. Yo al menos estoy convencido de lo contrario.

¿Quiere eso decir que hay que eliminar los estudios universitarios de periodismo (que no se han eliminado en este cuarto de siglo en que la colegiación no es obligatoria)?

No, no creo que esa sea la conclusión. La conclusión es que esa preparación universitaria debe ser mejorada y, lo principal, que el pueblo debe demandar una mayor calidad de parte de los medios, cualesquiera que sean sus periodistas.

Y segundo, que los colegios, ese resabio de la Edad Media, deben ser abolidos y la labor de control de los profesionales deben asumirla otras entidades, públicas (los colegios son privados), imparciales (los colegios por esencia defienden a su gremio, no son imparciales) y más cualificados.

Debo decir, por último, que existe una larga historia de grandes aportes de periodistas no graduados: José Martí, Rubén Darío, Carlos Marx, John Reed, Gabriel García Márquez y, en nuestro medio, Pío Víquez, José Marín Cañas, Adolfo Herrera García, Guido Fernández, Parmenio Medina, para citar solo algunos.

Yo, desdichadamente, tengo título.

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