CR. De mentiras convenientes y verdades incómodas. Gerardo Hernández

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Una de las más grandes mentiras que ha circulado en estos días es la de que el Gobierno de Carlos Alvarado es socialista y hasta comunista; y que supuestamente va a llevar a Costa Rica a la misma situación que viven Venezuela y Nicaragua. Nada más alejado de la realidad.

Aprovechándose de la fuerte narrativa anticomunista infundida por las élites dominantes desde los años cuarenta del siglo anterior en Costa Rica, reforzada durante la caliente “guerra fría” y recargada más recientemente frente al llamado “Socialismo del S.XXI”, quienes están detrás de ese discurso saben lo poderoso que puede ser en nuestro terruño, como bien lo sabían Kevin Casas y Fernando Sánchez cuando escribieron el Memorando del miedo en el 2007.

Ya sea que lo usen como elemento distractor o desestabilizador, lo cierto es que sirve para ocultar una verdad incómoda para el PAC, para el Gobierno y para todos los sectores progresistas que votamos en la segunda ronda por Carlos Alvarado:

Que Alvarado entregó su gobierno y apoya a los grupos de poder económico neoliberales que, de la mano de Rodolfo Piza, Rocío Aguilar, ANDRÉ GARNIER, Edna Camacho, la UCCAEP, ALDESA, La Nación, la Cámara de Industrias, la Cámara de la Construcción y otros, tienen asegurada la continuidad de sus intereses y el reforzamiento del modelo excluyente, destructor del empleo digno, depredador del medio ambiente, productor de desigualdad y pobreza, evasor y elusor de impuestos, privatizador, facilitador de la inversión extranjera, devastador de la producción nacional, favorecedor de la acumulación de riquezas y destructor de los mecanismos distributivos solidarios. El modelo que desprecia la cooperación y la regulación e impone como valores supremos el individualismo y la competencia, incluso en las relaciones interpersonales.

Esos grupos de poder económicos no necesitan un golpe de Estado porque ya lo controlan y ahora están más afincados que nunca.

Pero alguien o algunos, están infundiendo miedos, mentiras, distractores, para que no hablemos de los fracasos de ese modelo, de los intereses de quienes lo defienden y de las responsabilidades de quienes tienen tomado el Gobierno y la conducción de su política económica.

Otro fantasma, el del golpe de estado, tiene la misma lógica y consecuencia, al grado de que hasta sectores progresistas llaman a defender al Gobierno e indirectamente, al status quo neoliberal que desde otras tribunas dicen combatir.

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Anónimo dice:

    Pero no olvidemos la agenda conservadora que está en medio de todo esto, los sectores fundamentalistas

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