CR-NARANJO. Hace 150 años llegó familia Salazar de La Unión de Tres Ríos y San Vicente de Moravia. Fred León Mesén Salazar Quesada

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Un poco de historia de una de las familias Salazar que llegaron a Naranjo hace ya casi 150 años:
De la Unión de Tres Ríos y San Vicente de Moravia hacia Naranjo.
Los hermanos Juan y Manuel Salazar Solano, sus esposas Francisca y Margarita Marín Sáenz y el primo Basilio Salazar Acuña con su esposa Torcuata Fernández Matamoros.
Según quedó registrado, Juan de Jesús Salazar Solano hijo de Felipe Manuel Salazar Acuña y María Juana de Jesús Solano Salazar, se casó a sus 21 años, el 11 de enero de 1864, en Tres Ríos de Cartago, con Francisca del Carmen Marín Sáenz, de 12 años, hija de los escazuceños José de la Trinidad Marín Prado y María Josefa Sáenz Morera.
Ambas familias (Salazar y Marín) se verían doblemente enlazadas cuando Manuel Salazar Solano, hermano de Juan de Jesús Salazar Solano, se casó a sus 26 años, el 20 de julio de 1868, en Tres Ríos de Cartago, con Ramona Margarita Marín Sáenz, hermana de Francisca del Carmen Marín Sáenz.
Ambas parejas de hermanos partieron de Tres Ríos con rumbo a Naranjo de Alajuela, aproximadamente a finales de 1870 y principios de 1871. Juan y Francisca, para ese entonces habían tenido 3 hijos, José de la Trinidad (que murió con apenas 2 años en Tres Ríos en 1868), María Luisa Auristela Elena y Maurilio de la Trinidad (fundador de Las Palmas de Candelaria, hoy San Roque de Naranjo). Mientras que Manuel y Ramona Margarita tenían 1 niño llamado Félix María de las Mercedes.
Mientras tanto el 26 de octubre de 1868, en San Vicente de Moravia, Basilio María Salazar Acuña primo de Juan y Manuel e hijo natural de María Josefa Salazar Acuña, a sus 27 años, contraía matrimonio con María Torcuata Fernández Matamoros de 17 años, hija de Juan Fernández y Juana del Carmen Matamoros Barrantes (sobrina de María Candelaria Barrantes Castro, primera esposa de Judas Tadeo Corrales Bonifaz y Sáenz de Quintanilla, fundador de Naranjo). Basilio y Torcuata decidieron migrar hacia la zona occidental del valle central entre finales de 1871 y principios de 1872, para ese entonces tenían una niña recién nacida llamada Andrea Avelina de Jesús. En los años 1872 y 1873 estuvieron asentados en Grecia de Alajuela para luego partir, aproximadamente en 1874 hacia Naranjo, en donde estaban ya asentados sus primos Juan y Manuel.
Según el censo realizado en el año 1864, en Naranjo de Alajuela vivían 1612 personas, luego en 1883 se registraron 4594, lo cual demuestra que, entre esos años, aparte del crecimiento de la población ya asentada en el lugar, también hubo una importante migración procedente de las cabeceras de las provincias del valle central.
Juan y Francisca ya asentados en Naranjo, entre los años 1872 y 1889 tendrían 8 hijos más, a los cuales llamaron: Clodomiro de Jesús, Abraham de Jesús, María Félix de Jesús, Manuel Miguel, José Tobías de la Asunción, Joaquín Santa Ana, Antonio Regulo de Jesús y Santana Víctor de Jesús (fallecido con 1 año de edad).
Manuel y Ramona Margarita, entre los años 1871 y 1888, en Naranjo, tuvieron 10 hijos más, a los cuales llamaron: Agustina Virginia, Josefa Isidora Belarmina, Jacinta de la Trinidad, Roberto de la Trinidad, María Ambrosia Ernestina, Felipe Martín María, María de las Piedades, María Orfilia, Ramón Manuel María y Francisca Ramona Margarita.
Mientras tanto, Basilio y Torcuata, entre los años 1875 y 1889 tendrían 10 hijos más, todos nacidos en Naranjo y cuyos nombres fueron: Gerónimo Faustino de los Dolores , Patricia Agustina, José Lorenzo Moisés, María Ninfa Viviana, María Sabina Domitila, José Servando de Jesús, María Julia, José Froilán, María Magdalena y María Juana de la Trinidad.
¿Por qué migraron?.
Según relatos de la época, en los alrededores de San José, el precio de la tierra era 10 veces mayor que los precios de regiones como el occidente del Valle Central, Turrialba y Pérez Zeledón, además que, las fincas se fueron fraccionando debido a la gran cantidad de hijos que tenía cada pareja, eso hacía que las tierras heredadas ya no eran suficientes para sostener nuevas familias numerosas.
Otro factor importante a considerar fue la importancia económica que tenía el cultivo de café en Costa Rica, ser parte de los grandes productores y exportadores (principalmente a Inglaterra) aseguraba una posición económica privilegiada y una preponderante influencia política, pero para ello requerían grandes extensiones de terreno y eso no era factible en los alrededores de San José.

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