CR. Inmolaron al ministro. Marcos Chinchilla Montes

El primer recuerdo que tengo del exministro Edgar Mora, fue un spot publicitario en el que le brindaba su apoyo a Carlos Alvarado, me resultó muy sugestivo y progresista su pensamiento; de hecho, fue una de las razones que me llevó a considerar en darle el voto en segunda vuelta al hoy presidente.
Sus primeras acciones como ministro me gustaron: llegar a las aulas y sentarse con maestras y con la guilada en el suelo, la relación más horizontal que impulsaba, etc. Un tipo interesante en sus medias de colores, en su lectura pedagógica, en sus reflexiones sobre la eutanasia, en su apoyo a las clases de afectividad y sexualidad; lo que lamentablemente le valió el rechazo de los sectores más conservadores de la sociedad costarricense que buscaban su cabeza como lo hiciera Herodes con Juan el Bautista por intermedio de Salomé.

La imagen de progresividad que tenía de él, se me vino al suelo cuando la emprendió -léase se alineo con Alvarado- sin pena alguna contra el magisterio en el marco de la huelga nacional que adversaba el plan fiscal. Ahí le vi más la carita de perro faldero que seguía los dictados del presidente, generado a su vez una importante crisis de legitimidad de su persona y cargo ante miles de maestras, de la que no logró recuperarse.

El inesperado movimiento social de estudiantes de secundaria y luego de camioneros (una jugada maestra: coincidir en tiempo, lugar, puntos de agenda y estrategia), lo acercó más al centro de la polémica: la información tergiversada y mal intencionada sobre los baños neutros, el Plan Dual, la Pruebas Nacionales Faro, la relación entre compra de drones vs la deteriorada infraestructura educativa y el mismo Impuesto al Valor Agregado (IVA). Sobre los baños neutros, el señor exministro no tuvo la capacidad de comunicar la riqueza de la propuesta, y como un Quijote se lanzó contra las hordas cristianas conservadoras que supieron desarmarlo y aprovechar más su vulnerabilidad. Sobre el Plan Dual y las Pruebas Nacionales Faro, desoyó las críticas y recomendaciones del profesorado y los sindicatos, y de repente se encontró con que el estudiantado entendía con mediana o amplia claridad los efectos que estas iniciativas tendrían en su calidad de vida; lo que terminó de ampliar más la agenda de lucha estudiantil en las calles, incorporando de manera decisiva el tema del IVA o el proyecto de ley anti huelgas.
Sigo pensando que lo de los drones es una total bombetada de los que hoy son sus exsubordinados, y que efectivamente no prioriza en una diversidad importante de necesidades que tiene el Ministerio de Educación Pública.

Cuando Carlos Ricardo Benavides, diputado liberacionista, empresario, presidente del Congreso y delfín de los Arias solicitó la renuncia de Mora, se hizo evidente que el principio del fin para Edgar Mora se avecinaba: *era mejor inmolar a un actor ya quemado, que arriesgarse a que la protesta social se extendiera más y diera al traste con el Plan Fiscal y las reformas neoliberales que llevaban años impulsando.*
Pocos días después serían cerca de 40 los diputados que exigían la renuncia, muchos de ellos blandiendo la espada de la moral, las buenas costumbres o los baños neutros; *pero el tema estratégico de fondo sería proteger el Plan Fiscal.*

La situación se le pone compleja al gobierno, hasta el momento había sido bastante reacio a escuchar las demandas populares, y de pronto se ve compelido a hacerlo con un sector que no había mostrado mayor poder y organización si se lo compara con los sindicatos. Por otro lado, el movimiento estudiantil, que aunque conformado mayoritariamente por adolescentes, muestra preocupaciones de mayor aliento y vinculadas con las limitadas posibilidades de ascenso y movilidad social que tendrán a futuro, justo por el impacto de las reformas neoliberales; una muestra sorprendente es que ya dieron a conocer su agenda de movilización durante las vacaciones, e insisten en que retomaran con fuerza cuando inicie de nuevo el periodo lectivo.

Así las cosas, es posible que el gobierno y sus desleales aliados neoliberales del PLN y el PUSC, estén anuentes a sacrificar parte de la agenda neoliberal (Plan Dual, reducción de salarios del sector público, o la ley que busca criminalizar a los sindicatos y la protesta social –proyectos de ley 21.049 y 21.097) y enfocarse en garantizar la plena implementación del Plan Fiscal.

En todo caso, y como balance final, el actor más débil del engranaje fue inmolado; por ahí quedan y sin mayor daño, actores como la ministra de Hacienda o el ministro del Ambiente que con sus agendas neoliberales procuran sepultar la institucionalidad costarricense. El estudiantado de secundaria se luce por su capacidad organizativa y reivindicadora; aunque tienen que luchar contra el adultocentrismo, no dudo que de el saldrán interesantes liderazgos. El Partido Acción Ciudadana, es particular su ala neoliberal, se sigue deslegitimando más, y un tercer mandado se aleja para el 2022.

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