CR-NORTE-UPALA. Una nueva escalada de estupidez política. Marcos Chinchilla Montes

Los actos de violencia cometidos el día de hoy por la policía costarricense en Upala, y que violentó a estudiantes de secundaria que se manifestaban contra las políticas del Ministerio de Educación Pública, son una vergüenza nacional que amerita la inmediata suspensión no solo de los policías rasos, sino también de la cúpula policial involucrada en este inverosímil acto de bestialidad y brutalidad.
Recuérdese que el año pasado procedieron de similar manera contra estudiantes universitarios, incluso violentando la autonomía universitaria y desconociendo mandatos constitucionales.

Para un Estado que se ufana de respetar los derechos de la niñez y la adolescencia, y que ha firmado varios instrumentos internacionales de protección de esta población, pero en particular el Código de la Niñez y Adolescencia, la actuación del día de hoy de sus cuerpos policiales, le obliga a brindarle una disculpa a toda la sociedad costarricense de manera inmediata. No hacerlo, lo hace cómplice.

Con este chabacano y canalla acto de adultos agrediendo a adolescentes, el gobierno de Carlos Alvarado deja en evidencia lo poco que le vale la participación social de este sector social, y lamentablemente deja nuevamente en evidencia su incapacidad para el diálogo. El ministro de Educación debe de valor concienzudamente si se debe mantener al frente de la cartera de educación, pues es evidente su incapacidad para negociar, escuchar e integrar lo que los diferentes actores sociales tienen que decir sobre sus propuestas educativas.

Lo de hoy en la zona norte, es una nueva escalada de estupidez política a la cual recurre este gobierno, y se viene a sumar a una molestia generalizada que se ha venido cristalizando en las últimas semanas como corolario de la entrada en vigencia de la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas.
En esto he sido insistente, el gobierno de Alvarado parece olvidar que cuando la matriz sociopolítica es incapaz de integrar en su seno las diferentes demandas societales, el riesgo de fractura social se profundiza; y ya hay hechos que sugieren lamentables niveles de polarización.

Mi solidaridad con el estudiantado de secundaria, particularmente con aquellos que fueron violentados por la policía.

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