CR. Emergencias y gobiernos. Marcos Karretilla

Claro que un terremoto de importantes consecuencias habría sido una gran oportunidad para el presidente Alvarado; le hubiera significado la posibilidad de generar un sentimiento de unidad nacional, con él a la cabeza presidiendo la Comisión Nacional de Emergencias (CNE) y luciendo lo que hasta la fecha no ha tenido entre la población: aprecio, legitimidad y una direccionalidad política que encante a las masas.

En el año 2016, el tratamiento que le dio Luis Guillermo Solís a la emergencia generada por el huracán Otto, le sumó muchos réditos políticos cuando se puso al frente de la CNE, aunque pocos años después el escándalo del “cementazo” empañó su gestión e imagen.

Alvarado se quedó sin terremoto, aunque ya estamos en temporada de huracanes y alguno le podría ayudar a reflotar su menguada imagen como gobernante.

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