CR. Una historia de Ana Yanci Monge. José Luis Amador

ME ENCONTRÉ ESTA HISTORIA DE ANA YANCI MONGE en Facebook pienso que es digna de que usted también la conozca

Cuándo era pequeña, eramos MUY POBRES. Muchas pero MUCHAS veces no teníamos NADA q comer. A la edad de 9 AÑOS (1982) vendía Cases, en la puerta del Colegio Saint Clare de Moravia y aunque no lo crean con lo q ganaba (intacto) mi madre podía comprar la leche de mi hermano recién nacido y el alimento x día. Pero entre TANTA pobreza, DIOS me presentó a UN ÁNGEL. Porqué la describo así? Pq eso fue en nuestras vidas, en especial en la mía.
Una señora ya pensionada, q vivía al frente de aquella puerta del colegio, donde ya PROBABLEMENTE me había visto en mi trabajo diario después de clases.
UN día me llamó: chiquita, chiquita hágame un mandado. Desde ese momento, se convirtió en MI ÁNGEL.
Poco tiempo después…
Ella me mandaba a comprar, 1 kilo de quititeña en dos medios. 1 kilo de papas en dos medios. Etc. (Cómo me lo aguantaba, no sé )  Y cuando llegaba dividía todo y me decía : Tome, llévele a su mamá y q les haga una sopita. Así con casi todos sus mandados. De vez en cuando, nos daba zapatos y ropita q le pedía a sus nietas.
Ella había tenido un accidente con una moto (la habían atropellado) , y le costaba caminar, usaba un bordón y cuando tenía q hacer mandados DE ADULTOS, me contrataba como su “secretaria” decía. Para q la “ayudara”. Y ME PAGABA. Y un sin fin de cosas q no acabaría de contarles. ELLA se llamaba IRMA SOTO CÓRDOBA, conocida x sus hijos, nietos y esta servidora como MIMITA. Hace días siento la necesidad de compartirles mi historia, pq así como las redes sirven para destruir, también para edificar. Y esta señora q AMÉ como a una abuelita, TIENE FAMILIA Q MERECEN, saber q ella le hizo el BIEN a una familia necesitada y q con eso MARCÓ NUESTRAS vidas para SIEMPRE . Hoy tengo 45 años y mi corazón vive AGRADECIDO CON MIMITA.
Si alguien aquí RESULTA de su familia, le Digo: SIÉNTANSE ORGULLOSOS… GRACIAS Y UN GRAN ABRAZO.

Por un error no copie el nombre de la autora pero estoy seguro que a ella no le va a importar. Lo importante es el bello ejemplo de Doña Irma. Cosas como éstas están al alcance de muchos de nosotros.

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