CR-SUR. Las cosas verdaderamente importantes. Guadalupe Urbina*

Las distracciones de las cosas verdaderamente importantes son muchas, tantas que una termina creyéndose que lo son y les dedica mucho tiempo, tiempo vital que el Buen Vivir requiere. Disquisiciones, discusiones, inversiones, financieras, bolsa de valores, almas ruines que han convertido la energía que mueve la materia en monedas de intercambio que no reconocen nuestro trabajo, nuestro amor por lo que podemos hacer, nuestro entorno, nuestros ecosistemas, nuestra creatividad, nuestra alma y nuestro cuerpo ansioso por vivir la vida a plenitud que por eso muchas veces me pierdo de algunas cosas interesantes. Una amiga me llama y me dice que si puedo participar en un recital en la feria del libro y me doy cuenta de que ni siquiera sabía cuando es la feria del libro.

Reflexioné al respecto porque aún leo libros sobre poesía, arqueología, antropología, plantas medicinales y aromáticas, alguna que otra novela y además escribo casi cada día aunque sea dos párrafos para no perder la costumbre. Y me dije, si la noticia llegó hasta mi es porque es importante, le dire a mi amiga que sí, que iré a leer. Aunque eso me supone dejar mi huerta, mis perras, mis gatas la lluvia torrencial y el canto de los pájaros del Sur.

Las cosas verdaderamente importantes son la llamada de mi hija o de mi hijo, la llamada de mis hermanas madres, el lirio que acaba de retoñar y las heliconias florecidas en esta semana sagrada de los cristianos católicos, el río rugiendo por la lluvia que trajo la luna llena, los sanrafaeles brotando y augurando decenas de flores que llenarán el jardín dándole colores y polen y néctar a todos insectos y animalitos polinizadores. Acá todavía funciona en armonía el paraíso. Las abejas no tienen que ir a cultivos llenos de roundup porque tienen un refugio de vida silvestre de 450 hectáreas llenos de plantas con flores y frutos. Lo verdaderamente importante es compartir el horno con mi vecina para hacer pan, es ver la abundancia de los racimos de bananos colgando comidos por murciélagos, pájaros y las gallinas, es ver la alegría de mi vecino que me cuenta que las codornices ya empezaron a poner, la música que suena y resuena por las mañanas mientras recojo la cocina rapidito porque anoche hubo cena en casa con amigues queridos, que buscan también un lugar para las cosas importantes. Las cosas verdaderamente importantes son aquellas que me devuelven la conciencia de quién soy, dónde estoy. dónde voy y cuál es mi lugar en medio de la Naturaleza que soy y que me proporciona este planeta que nos invita a gritos a integrarnos poco a poco, día a día a su ritmo para no perdernos en la vorágine depredadora y de los desatinos de una especie en vías de extinción y que asustada se refugia en asuntos poco importantes para su vida y su alegría, su libertad y su adaptación a este planeta en transformación física profunda. Tengo la confianza de que poco a poco aprendo. Fácil no es pero todo es posible en la vida y en la muerte también.
Acá les dejo una foto que me hizo mi hijo Antonio en el jardín, me siento orgullosa de esa foto porque la hizo él pero también por la gracia de las flores que abundan y embellecen el lugar.

*Guadalupe Urbina, Longo Mai Buen Vivir CR

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