Mi origen es mi destino.  El final de mi camino. Por, Alberto Real Borrueco

Mi origen es mi destino.
El final de mi camino.
Dónde todo comienza,
dónde todo termina.
En un lugar 
de ninguna parte,
dónde no existe
el miedo a nada,
porque el miedo
aquí no es nada.
Dónde no se posee
el amor porque
ya el amor lo posee todo.
Dónde la muerte
del instante
da paso a la vida eterna.
Dónde en la diminuta partícula
se expande el universo.
Aquí en el reino del silencio
no se escucha el ruido,
tan solo un tierno susurro
en el corazón.
Una melodía dulce,
la música de las esferas,
la vibración primogénita
de la primera palabra.
Aquí se extingue
toda la oscuridad,
porque el candil del alma
permanece siempre encendido.
Todo el universo conspira
para manifestarse
en un punto y sentir como una onda
expansiva viaja al cosmos
que se manifiesta
en nuestro interior,
sin límites, sin fronteras,
se despliega el Ser
como una hermosa flor de loto
que abre sus pétalos
difundiendo su aroma
sin guardárselo para si misma.
En este lugar de ninguna parte,
la esencia permanece
siempre viva.

 

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